
No es porque los haya hecho yo, que hoy estoy subidita, pero ¿pueden ser más bonitos?
Ya, lo sé, imposible.

Que no es que yo lo diga, es que se nota.

Me encanta acolchar a máquina, sobre todo en piezas tan pequeñas.
Bueno, que sepáis que al operario de la máquina de fotos le voy a nombrar Director artístico porque está que se sale con las fotos.
De momento como no me gusta hablar de banalidades, el sueldo no lo vamos a tocar.
Y sigo coso que te coso...