Hace poco vi a mi vecina con un chal de punto delicado sobre los hombros, y me di cuenta de algo: estos tejidos nunca pasan de moda. No son solo una prenda que heredamos de nuestras abuelas, sino que cada temporada descubrimos nuevas formas de tejerlos, nuevos puntos, nuevas aventuras. Y la verdad es que enganchan.
Lo mejor de todo es que no necesitas ser una experta para empezar. Desde lo más sencillo —un triangular básico— hasta diseños que parecen de museo, hay un proyecto para cada nivel. La clave está en elegir bien: el punto, la lana, la forma. Un buen chal te durará años y siempre tendrá lugar en tu armario.
Te traemos una selección de proyectos que van desde los clásicos hasta los sorprendentes. Verás puntos tradicionales, diseños modernos y técnicas que quizá no conocías. Lo difícil va a ser elegir cuál tejer primero.
Aquí te espera un desafío visual fascinante. El punto araña crea motivos intrincados que parecen más complicados de lo que realmente son, perfectos si quieres sorprender con un tejido elaborado.

Todo lo que necesitas saber sobre la forma triangular más clásica y versátil. Este diseño te acompaña tanto en una tarde fresca como en una noche especial.

La forma de V es pura elegancia y comodidad combinadas. Te sorprenderá lo fácil que es tejer un complemento tan sofisticado para la temporada cálida.

Un repaso por los puntos de crochet que generan esos efectos de encaje tan románticos. Ideal si te inclinas más por el ganchillo que por las agujas.

Descubre las posibilidades infinitas del crochet para crear una prenda acogedora y personal. Este proyecto te mostrará por qué el ganchillo es perfecto para estos tejidos.

Un diseño que combina elegancia minimalista con técnica de punto avanzada. Este chal tiene su propio carácter, perfecto si buscas algo con nombre y personalidad.

Te sorprenderá el efecto tridimensional que consigue este punto tan especial. Un tejido que juega con texturas y luces de una forma casi mágica.

Un clásico del tejido que nunca falla. Las piñas son un punto noble, reconocible y tan hermoso que vale la pena dominar su técnica.

Sea cual sea el que elijas, sabes que estás ante un proyecto que toma su tiempo, pero que te acompaña para siempre. Eso sí, prepárate: una vez que termines el primero, querrás tejer otro. Y otro más.