Después de unos cuantos días sin publicar, vuelvo con un trabajo que creo que a todas nos encanta hacer: decorar una caja de vino. No es verdad que nos tiramos como locas a por cualquier caja de vino que se nos ponga a tiro? Será porque suelen estar fabricadas con maderas bonita y resistentes, y tienen infinidad de usos por su buen tamaño.
Tras una buena mano de lija para quitar los dichosos grabados, pinté toda la caja, incluida la tapa, con acrílica marrón chocolate y pasé una vela por las zonas que quería mostrar desgastadas. Después, chalk paint mint en la caja y blanco en la tapa.
Creo que podría ser muy útil para guardar cositas de costura.
O los papeles y servilletas que utilizamos en nuestros trabajos.
No quiero faltar a las citas de Olga y Marcela, así que me sumo a Inventando el Finde y Finde Frugal.
Feliz fin de semana!