Llega octubre y de repente te encuentras con que tu hijo te pide un disfraz de última hora, o tú misma quieres sorprender en la fiesta de disfraces del fin de semana. La realidad es que muchas veces esperamos demasiado, los precios en las tiendas son desorbitados y además, los modelos que encuentras nunca son exactamente lo que buscas.
Por eso vale la pena dedicar un rato a crear algo en casa. No necesitas ser una experta en costura ni disponer de un arsenal de materiales: con lo que tienes por ahí, paciencia y un poco de imaginación, consigues resultados sorprendentes. Además, es una actividad perfecta para hacer con los niños un domingo por la tarde.
Te traemos una selección de proyectos caseros que van desde lo más rápido y sin coser, hasta opciones más elaboradas si te apetece un poco más de trabajo. Hay para todos los gustos y todas las edades.
Un tutú es tu mejor aliado cuando la urgencia llama. Aquí verás cómo transformarlo en tres opciones diferentes sin tocar ni una aguja.

Aprende a armar este clásico de Halloween con materiales sencillos y cero costura. Un proyecto accesible incluso si no tienes experiencia previa.

Todo lo que necesitas saber para recrear el look de Elsa o Anna con prendas y accesorios que seguro tienes cerca. Los detalles marcan la diferencia.

Un personaje que siempre triunfa entre los más pequeños. Te sorprenderá lo fácil que es montarlo con apenas pegamento y pintura.

Si buscas algo económico y adorable, este proyecto es tu solución. Perfecto para niños pequeños y realizable en poco tiempo.

Para quien quiera algo diferente y con más personalidad. Este proyecto te abre las puertas a un universo de creatividad inspirado en el cuento.

Un tutorial paso a paso para conseguir ese impacto visual que deja a todos boquiabiertos. Aquí encontrarás los secretos del maquillaje y la disposición de la ropa.

Un personaje con mucho carácter y mucho color. Te guiamos en los detalles que hacen reconocible este look sin necesidad de invertir una fortuna.

Ya ves que las opciones son infinitas. Lo mejor es que cuando haces tu propio disfraz, nadie llegará a la fiesta con lo mismo que tú. Así que mete mano al armario, busca los materiales y ponte creativa. Te aseguro que la diversión de hacerlo es casi tan grande como el resultado final.