Hola familias ¿Qué tal? ¿Alguna vez habéis convertido el cristal en barro? Suena a magia, verdad? Y no es para menos, porque el DIY que os traemos hoy parte de una técnica muy facilona que se ha ganado muchos fans por sus increíbles resultados.
Y es que la cerámica, como el macramé del que os hablamos aquí, regresa (si es que alguna vez se fue) con fuerza al mundo de la decoración, por eso poder pintar con efecto cerámica cristal o cualquier otro material, es bien ¡Muy bien!
De hecho, no nos hemos podido resistir, y en DEF también hemos querido probarla con un jarroncito que encontramos en la inmensidad de nuestro garaje y que os mostramos por instagram ¿Le recordáis? Había sido usado para poner los chorizos en manteca y lo cierto es que tenía su encanto, pero parecía sucio, era muy oscurote, y nos pareció que era la pieza perfecta para renacer con un nuevo acabado.
Pero lo mejor de esta técnica, es que se puede aplicar a cualquier superficie, incluido el cristal. Y teniendo en cuenta que se trata de una superficie no porosa, lo que dificulta que la pintura se adhiera adecuadamente, la hace aún más mágica si cabe ;)
Pero al hacerlo, es importante tener en cuenta algunos sencillo trucos que os ayudarán a lograr un buen resultado:
Limpieza previa: Antes de comenzar el proyecto, la pieza debe estar limpia y libre de grasa. Para ello basta con que la friegues con agua y jabón y la dejes secar.
¿Qué pinturas vas a usar? En el mercado hay muchas pinturas específicas para cristal pero también puede usar pintura acrílica, que seguro que tenéis en casa y es más barata y fácil de localizar. Podéis mejorar la adherencia aplicando previamente una imprimación para vidrio, pero si usáis una pintura a la tiza, por ejemplo, no será necesario.
Por aquí aplicamos esta técnica en el jarroncito y en otras piezas de cristal y loza, y el resultado fue muy similar en todas ellas, logrando un agarre brutal.
El trucazo de esta técnica es que logra un acabado con una textura mucho más gruesa y totalmente mate, perfecto para imitar a la terracota, a la cerámica o al barro cocido.
¿Nos ponemos manos a la obra juntas?




Mezclar la pintura con la levadura o el bicarbonato. Veréis como la pintura comienza a tomar más consistencia. La cantidad a añadir dependerá del ingrediente mágico que uséis: con levadura necesitaréis menos cantidad.
Mezclar hasta lograr una mezcla homogénea. Podéis hacer mezclas con más o menos bicarbonato para lograr diferentes texturas
Pintar la pieza con brocha plana dando pinceladas en horizontal y en vertical. ¡Pintad en modo random para que la pieza tenga esa textura especial que tanto nos gusta! La pintura cubrirá completamente y sin esfuerzo la superficie de la pieza ¡Y con sólo una capa! Recuerda pintar el interior de la boca de la pieza, así el efecto será más real ;)
Dejar secar al menos 2 - 3 horas antes de aplicar la segunda capa, que en muchas ocasiones tal vez no sea necesaria
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