Cuando decimos ritmo del color , exponemos con ello un estado de ánimo, es decir, intención y grado emocional, grandeza o sencillez, virtud o maldad. Por ello si queremos hacer un trabajo dedicado aun tema cualquiera, tendremos la obligación de pensar, entre otras cosas, en el color que ha de predominar para transmitir más fielmente dicho tema.
Nos diremos:
Tras esto, repasaríamos mentalmente el significado de los colores para obtener el adecuado a tal sensación; pero no puede ir solo, queremos una obra policroma, no monocroma, o sea, una gama.
Resultado: el indicado color (malva en sus tonalidades claras) tiene que combinarse con aquellos que refuercen su impresión con el conjunto de todos: el ritmo apetecido. Tomaríamos grises, azules, verdes neutros (es decir, tendiendo al gris), amarillos pálidos, rosas y cuantos precisáramos para “pintar una sensación” pero justamente eso, cuantos precisáramos, no cualesquiera otros que rompieran su ritmo.
¿Te imaginas ese melancólico paisaje que decimos, alterado de golpe por un radiante sol naranja sobre ramas de verde rabioso? “¡Imposible…!,” responderías,porque echaríamos a perder toda la impresión de melancolía que se pretende.
El color tiene un ritmo para cada tema, y cada tema precisa de un color para expresar su ritmo, pero siempre acompañado por sus colores hermanos más afines, o sea, una gama de color.
Espero que te haya gustado esta breve reflexión sobre el ritmo del color.
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