He visto manualidades preciosas con cajas de fruta (con decoupage, pintadas de colores bonitos, etc...), pero yo os voy a proponer una facilita, que puede hacer todo el mundo, sencilla y sin gastar mucho tiempo ni dinero. Simplemente pinté la caja de fruta en blanco, la colgué en la pared a modo de pequeño estante y le añadí unas postales (puedes sustituirlas por fotos personales) para dar el toque divertido de color.
Y así ha quedado, no tiene ningún trabajo, simplemente es una idea para aprovechar materiales que pueden ser fácilmente reciclados en una habitación juvenil.
Como habéis observado, no tiene apenas trabajo, ni es nada espectacular, pero queda bonito y es práctico, además de haber sido hecho reciclando una caja encontrada por la calle, con el único coste es el de la pintura (menos de 1€).