Haciendo preparativos para un largo viaje que se avecina, no podía faltar una riñonera (faltriquera, si sois amantes del nombre clásico) para llevar a buen recaudo aquello más preciado.

Aprovechando la parte del culete con su bolsillo hasta por encima de la costura superior, con inclinación incluida que aporta forma y un toque de originalidad.
Por detrás otra pieza de tela lisa, más larga para voltear un poco por arriba y coser la cremallera.
Unas pequeñas lengüetas rematan los extremos de la misma.
A ambos lados, dos piezas trapezoidales que se doblan a modo de brazos por donde transcurre la correa que se cose en el interior reforzando toda la pieza. Tamaño suficiente para rodear la cadera y cierre firme de plástico. 
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