¿Sabes cuántos regalos caseros terminas haciendo en diciembre? Para muchas de nosotras, esa cifra es vergonzosamente alta. Y es que tejer flores con ganchillo se ha convertido en un comodín perfecto: sirve para adornar casi cualquier cosa, se hace en una tarde y tiene ese toque personal que los regalos comprados nunca alcanzan.
Lo bonito de dominar esta técnica es que no necesitas inversión en materiales. Un poco de hilo y un ganchillo de los que ya tienes en casa son suficientes. Además, una vez entiendes la mecánica básica de los pétalos, puedes crear flores de todos los tamaños y estilos sin necesidad de ser una experta. Solo paciencia y práctica.
Te mostramos una recopilación de proyectos que te van a sorprender. Desde los patrones más clásicos hasta ideas para convertir tus flores en broches, adornos de zapatos o complementos más elaborados. Todo está aquí, listo para que empieces.
El punto de partida perfecto si quieres aprender desde cero. Este tutorial te guía por cada puntada para que entiendas la estructura de una flor básica.

Ideal para cuando tienes poco tiempo pero mucha necesidad de tejer algo bonito. Aquí verás cómo hacer una flor completamente funcional en menos de una hora.

Un repaso por diferentes estilos y variaciones que te abrirá la mente sobre todo lo que puedes crear. Inspírate antes de elegir tu siguiente proyecto.

Cuando ya dominas lo básico, este patrón te permite elevar el nivel de sofisticación. Los pétalos superpuestos le dan un volumen que enamora.

Todo lo que necesitas saber sobre la estructura clásica de seis pétalos. Versátil y elegante, funciona en casi cualquier contexto decorativo.

Te sorprenderá lo diferente que se ve una flor con este número de pétalos. Más romántica y menos geométrica que sus hermanas de seis.

Aprende a convertir tu creación en un accesorio wearable. Perfect para regalar o para darle un toque personal a tus abrigos y bolsos.

Aquí te mostramos cómo integrar una flor en una prenda más compleja. Las zapatillas tejidas ganan una dimensión completamente nueva con este detalle.

Ahora que tienes las rutas marcadas, solo te falta coger el ganchillo y el hilo. Confía en el proceso: la primera flor nunca es la mejor, pero la décima te sorprenderá a ti misma. Manos a la obra.