Hay algo mágico en ponerse un gorro hecho a mano. No es solo abrigo: es estar envuelto en cuidado, en horas de tejido, en ese punto justo donde la aguja encuentra el ritmo perfecto. Y lo mejor es que tú misma puedes crear esos gorros que ves en las redes y que parecen salidos de una tienda de lujo.
La razón por la que vale la pena aprender a tejer uno es simple: ganarás un accesorio único, ahorrarás dinero y, de paso, descubrirás un hobby que te va a enganchar. Además, son el regalo perfecto para esos seres queridos que tienes sin idea de qué darles.
A continuación te mostramos desde los básicos para bebés recién nacidos hasta diseños más elaborados con texturas y puntos especiales. Hay opciones para todas las edades y niveles, y te aseguro que encontrarás el proyecto que te inspire a coger las agujas cuanto antes.
El primer gorro es siempre especial, sobre todo si es para un recién nacido. Aquí encontrarás todas las claves para crear algo delicado, abrigado y perfecto para esas primeras semanas.

Descubre cómo adaptar los puntos básicos para crear gorros que las niñas querrán ponerse todos los días. Desde colores clásicos hasta combinaciones atrevidas, todo está aquí.

Te sorprenderá lo rápido que avanzas con el crochet. Este tutorial te lleva de la mano en cada punto, ideal si vienes del tejido con agujas o estás empezando desde cero.

Un repaso por una técnica que da mucho juego visual: el punto puff crea texturas tridimensionales que hacen que tu gorro sea una auténtica obra de arte.

Si quieres algo elegante sin renunciar a la rapidez, esta boina con detalles en relieve es tu respuesta. El punto garbanzo da volumen y ese toque sofisticado que buscas.

Todo lo que necesitas saber sobre el punto de abanico y cómo aplicarlo a un gorro de aires bohemios. Esta primera parte te prepara para dominar la técnica.

Aquí verás cómo rematar tu gorro con los abanicos en su máxima expresión. Un proyecto ambicioso que vale cada punto invertido.

Aprende a adaptar tus creaciones según la estación: desde diseños frescos para primavera hasta abrigadores para invierno, con detalles decorativos que marcan la diferencia.

Lo que más me gusta de tejer es que cada gorro cuenta una historia: la de quién lo lleva, la del momento en que lo hiciste, la de esas tardes con aguja en mano pensando en alguien. Así que coge tu ovillo favorito y empieza por el que más te atraiga. Prometo que una vez termines el primero, ya estarás buscando lana para el siguiente.