¿Has ido conservando a lo largo del tiempo muchos objetos pequeñitos que a pesar de su tamaño, para tí tienen un significado enorme?
¿Necesitas encontrarles un sitio adecuado para tenerlos recogidos todos juntos y a la vez a la vista porque cada vez que los miras te hacen sentir bien?
Si has contestado con un "Sí" a estas dos preguntas, entonces el DIY que te traigo hoy te interesa porque voy a enseñarte a hacer una mini estantería reciclando una caja de cartón con separadores.
Con este reciclaje tan sencillo, barato y resultón vas a darles a tus cositas el sitio de honor que se merecen:
Hace tiempo encontré una caja de cartón con separadores tirada en el suelo de la sección de flores y velas de Ikea.
Cuando iba a devolverla al carro del que había caído la miré con más atención y se me ocurrió que podría quedar bien como una mini estantería, utilizando los separadores como estantes (hacía poco de la cajonera de sobremesa hecha con cajas de zapatos y del armarito con puertas de cristal reciclado con chalk paint), con la ventaja de que no tendría que medirlos y cortarlos, sino solamente forrarlos con papel.
No tenía claro si al final iba a hacerlo o no, pero me la llevé a casa por si acaso (la cara del #esposo, un poema), que ya me conoces y cuando me da por un DIY soy una cagaprisas. La escondí guardé y no me acordé más hasta que dí con ella buscando otra cosa.
Coincidió con que había comprado en Tiger un cuaderno con papeles de colores y tenía ganas de estrenarlos, así que me puse por fin con la caja para reciclarla y convertirla en una mini estantería de pared.
Lo primero que hice fue subir su altura para igualarla con los separadores y que no sobresalieran por encima. Para ello pegué con cinta de embalar transparente cuatro trozos de cartón en cada lado: