Cuando cae en mis manos una botella de plástico, suelo pensar en su incierto futuro.
¿Irá a la basura?¿Llegará al contenedor apropiado?¿Será reciclada y se convertirá en otra “cosa“?
Y mientras doy vueltas al futuro de la botella, creo que el mal ya está hecho. No deberíamos consumir tanto plástico. Tengo un sentimiento de culpabilidad, es algo contradictorio. Y entonces pienso que yo debería hacer algo con esta basura, y darle una segunda oportunidad.
Las botellas con superficies lisas y de colores me inspiran de una manera especial.
Esta vez estaba pensando en el encargo de unos talleres para niños, y decidí que haríamos caballitos de mar con las botellas.
A continuación, el material necesario:
Botellas de plástico que tengan la superficie lisa