En Diciembre llegan épocas de vacaciones, de viajes, de preparar maletas y demás trastos que hay que llevar cuando salimos fuera. A veces parece que lo mejor sería ponerle ruedas a tu casa y llevarla a dónde viajemos... pero esto es imposible.
Si a todo esto le añadimos que tienes un par de niños de diferentes edades y necesidades, entonces sí que tienes que ir con la casa a cuestas todo el día. A mi, siempre se me olvida algo, siempre.
Es imposible acordase de todo, incluso llega un momento en que la cabeza empieza a echar humo. Te parece que has repasado todo y que seguro, segurísimo que no te has olvidado nada.... pero cuando llegas al destino... zas!! ahí te das cuenta que te has olvidado el biberón, o tus gafas de ver.. o cualquier cosa necesaria.
Y a vosotros no se.. pero a mi me sienta a cuerno quemado. Empiezo a echar sapos y culebras y a enfadarme conmigo misma por no ser una perfecta y organizada madre de familia. Cosas de las influencias de esta sociedad.... (je je)
Así llegué a esta solución yo creo que casi "definitiva".