Imagina un paisaje de lagos y bosques de abetos. Ahora cúbrelo de nieve y hielo. Imagina un silencio absoluto y un frío glacial. ¡Ya estás en Laponia!
Después de unos días de largos paseos por Estocolmo y de una primera noche movidita a la ?Caza de la Aurora Boreal?, despertamos al este de Kiruna, en una cabaña frente al lago helado. Por delante, tres días para vivir la insólita experiencia del Gran Norte.






Como suele pasar en los viajes con amigos, los recuerdos imborrables pertenecen a los momentos sencillos: el ritual de la sauna, los intentos de pesca en el hielo, los paseos en esquís? De entre todos, me quedo sin dudarlo con el de la barbacoa improvisada en medio del lago helado: ¡es imposible que una hamburguesa sepa más a aventura!
