La semana que viene, el lunes, es el segundo cumpleaños de Celia. Y como mi madre no tenía muy claro qué regalarle y cada vez que va a su casa, le coge una caja llena de pinturas, decidimos que ese sería su regalo.
Mi madre ya tenia una caja igual, pero era de color madera, muy sosa. Así que la caja ha pasado por mis manos:
En un principio, pensé en pintarla de rosa, luego, ponerle servilletas, pero como ya creo dominar la técnica del transfer con cola, me decidí a poner así los elementos decorativos. Antes de ponerme a decorarla, le dí varias capas de gesso blanco, y alguna lijada...
Para que quedara claro su uso, transferí la frase "Las pinturas de Celia"... que tiene además su ironía, porque Celia está ahora con la costumbre infantil de decir que todo es suyo... Y un conejito muy dulce, acompañándolas.
También se "coló" un pajarito...
Y otro conejito...
En los laterales, más pájaros...
Y en la parte trasera, con un lazo, el "aviso" de que se ha hecho con cuidado...
En el interior, no me pude resistir, y apliqué con decoupage, las servilletas que ya he usado en otras ocasiones, junto con los sellos de blonda circulares.
Y más sello de blonda en el borde..
Esta caja me tiene enamorada... Creo que es de las cosas más bonitas que he hecho, y que aunque sé que Celia, en estos momentos, no valorará (aún) el amor con el que la he decorado, ni con el que mi madre la va a rellenar de pinturas, tijeras para niños y demás utensillos de "pintá", espero que la acompañe muchos años.