Hice un montón, en dos telas variadas.
El tamaño no es muy grande, pero pienso que es suficiente... de forma alargada para adaptarse al cuello, que creo que es donde más se utilizan.
No tengo foto del interior, pero lleva dos capas de tela: una interior de aldogón, que hace la función de "saco", con 3 divisiones para conseguir que las semillas queden uniformemente repartidas por todo el saquito; y una tela exterior de franela, muy amorosa, suave y calentita para tener en contacto con la piel.
Además, esa capa de franela se puede sacar muy fácilmente y lavar de vez en cuando (así podemos poner la bolsita de semillas sobre la piel con crema sin miedo a que se manche).
Las bolsitas están rellenas principalmente de huesos de cereza, bien secos y limpios (yo los compré ya así...), y también llevan cebada para rellenar los huecos que dejan los huesos de cereza y un poquito de lavanda seca para aromatizar.
Los huesos de cereza cumplen dos funciones, por un lado acumulan mucho calor, y por otro tienen una textura ideal para masajear, son redonditos y suaves.