Llegó a mi vida casi sin creérmelo. Aparte de la máquina de coser que me regalaron mi Madre y mi hermana, mi remalladora, también conocida como overlock, es mi otro tesoro. Cuando la oigo correr se me acelera el pulso. Gracias a ella he podido trabajar con telas que, por su composición, se desharían nada más cortarlas.
Se trata de una máquina Jata Solid Overlock 900. Precisa de cuatro bobinas: dos para las agujas del pespunte, una para el gancho superior y una para el gancho inferior. Aunque también se puede utilizar con una sola aguja de pespunte. Es aconsejable remallar con tres hilos las costuras más largas, como las costuras de los hombros, los laterales, las sisas y mangas. Las costuras de refuerzo o las que pudieran quedar a la vista, como la entrepierna o la abertura de las mangas, se deben trabajar con remallado de cuatro hilos.
Este modelo de remalladora también dispone de diferencial, con el que puedo controlar el arrastre del tejido que se está remallando. Las hay más complejas, pero para mi pequeño taller es más que suficiente.
¡Todavía me acuerdo del día que me la regalaste, moreno! ¡Qué ilusión me hizo!
Remallar un trabajo es asegurarte que el revés queda terminado, y la tela no se podrá deshilachar, aún lavándola. Recuerda siempre que se remalla con el derecho de la tela hacia arriba.
En ocasiones, el remallado se deja a la vista, buscando que quede como un adorno en el borde de un bolsillo, una manga, o para darle un sentido informal a la prenda.
Cuando necesites cambiar de hilo, no cortes y tires de él como haces en la máquina de coser. Para cambiar de hilo en la remalladora, corta el anterior a ras de la bobina y une el nuevo hilo con un pequeño nudo, y sólo con un nudo. Presiona el pedal y deja salir la cadeneta de los cuatro hilos, tirando suavemente de ella. Los pequeños nudos pasarán por todo el recorrido sin estropear tu máquina, y en poco tiempo tendrás enhebrada la remalladora con el hilo nuevo.

