Pues no..., no me estoy refiriendo a la preciosa novela de Dostoyevski ni a las claras noches del norte polar. Hay noches que duermo poco o casi nada y como me pongo nerviosa de estar en la cama esperando que llegue el sueño, me levanto y enredo por ahí. Algunos de los trabajos que he presentado en entradas anteriores, son producto de estas noches "blancas" o más bien en blanco pero como ya ha pasado tiempo no me acuerdo de cuáles. Con ésta entrada que iré reeditando y ampliando, comienzo una serie de pequeños trabajos que irán apareciendo, a medida que se produzcan. Comienzo con esta cajita. Una viejisima cajita de puros.