Los rotuladores tienen que ser permanentes y os recomiendo que utilicéis el negro que dura para siempre. Los de color puede que con el paso del tiempo pierdan su tono.
Es algo muy simple; con rotulador en mano y nuestra creatividad al 100% nos ponemos manos a la obra y personalizamos nuestras tazas.
Cuando terminemos llevamos las tazas al horno de casa y las dejamos 30 minutos a 150-170º.
Pasado este tiempo abrimos el horno para que valla enfriando, sacamos las tazas con ayuda de un paño para no quemarnos porque estarán muy calientes y las dejamos enfriar. Cuando estén frías estarán listas para usarlas.
¡Es una idea genial!
Ahora a ponerla en práctica ;) ¡Nos vemos pronto!
Un beso grande.
MH