¿Cuántas notas adhesivas pierdes cada semana? Yo reconozco que más de las que me gustaría admitir. El caso es que tener un lugar bonito y funcional donde guardar esos apuntes, recordatorios y mensajes rápidos puede cambiar bastante cómo trabajas, especialmente si pasas horas en tu escritorio.
Un porta notas bien hecho no es solo útil, es también una razón perfecta para hacer un hueco en tu rutina y crear algo con tus manos. Además, estos proyectos son ideales para regalar o para darte un capricho decorativo sin gastar mucho dinero.
Te traemos las ideas más originales: desde figuras en goma eva que parecen sacadas de un cuento, hasta propuestas más sofisticadas con porcelana fría. Hay opciones para todos los gustos y niveles de destreza.
Un diseño adorable y súper fácil de hacer con goma eva. Perfecto si quieres algo rápido que no requiera experiencia previa.

Un proyecto más elaborado que combina dos técnicas de modelado para obtener unos sombreros decorativos con mucho encanto. Ideal si buscas algo realmente especial para regalar.

Aquí verás una propuesta versátil que puedes adaptar a tu decoración personal. Un básico que funciona siempre.
Si te atrae lo mágico y colorido, este unicornio de goma eva es tu solución. Un proyecto divertido que encanta tanto a niños como a adultos.

Un personaje icónico en versión porta notas. Te sorprenderá lo fácil que es conseguir ese aspecto tan característico con los materiales adecuados.

Un diseño más elegante y sofisticado para quien prefiere toques clásicos. La flor de lis da un aire francés muy chic a tu escritorio.

Todo lo que necesitas saber para darle un toque personal a tu creación. Aquí descubrirás cómo los detalles marcan la diferencia.
Un repaso por cómo crear un set completo y coherente. Si quieres que tu espacio de trabajo tenga una identidad visual fuerte, este proyecto es tu punto de partida.

Ya ves que hay opciones para todos: si eres de goma eva, si prefieres materiales más refinados, si buscas algo rápido o algo que requiera más dedicación. Lo mejor es que una vez que hagas uno, querrás hacer más. Créeme, es adictivo.