Llevo meses escuchando las maravillas de la chalk paint y como lo tengo que probar todo he decidido hacerla yo misma. Tras cotillear en internet he experimentado con dos recetas diferentes: una con tiza y otra con escayola. La verdad es que las dos son muy parecidas, pero eso lo sé ahora que las he usado.
Lo primero que hice es rayar muy fina la tiza con un cuchillo.
Usé una tiza para unos 5ml. de pintura y le eché un poco de agua caliente.
Le dí muchas vueltas para evitar que quedaran grumos y luego le añadí la pintura acrílica para lograr el color que quería.
Con la escayola usé una cucharada de postre, un chorreón de cola de carpintero y agua caliente. El proceso es el mismo: muchas vueltas para que no se hagan grumos.
Lo bueno de ambas, es que cubren muy bien la superficie y con una mano es suficiente.