Llega diciembre y con él ese momento incómodo en el que abres el email del amigo invisible. ¿Qué le regalas a alguien sin gastar una fortuna y sin que parezca que compraste lo primero que encontraste en el supermercado? La realidad es que los mejores regalos no tienen que ser caros, sino pensados.
Por eso te propongo olvidarte de las típicas corbatas o los regalos genéricos. Lo interesante de estas fechas es que tenemos una excusa perfecta para regalar cosas con personalidad, algo que diga "he pensado en ti". Si además lo haces a mano, multiplicas por diez el impacto emocional. Créeme, después de quince años viendo las caras de la gente al recibir regalos personalizados, sé de qué hablo.
Aquí encontrarás desde ideas para empaquetar de forma sorprendente hasta proyectos creativos que puedes hacer tú misma. Hay opciones para todos los gustos y niveles de paciencia.
El punto de partida perfecto si no sabes por dónde empezar. Te sorprenderá lo fácil que es encontrar la inspiración cuando ves los proyectos que otros han realizado.

Un repaso por las opciones que triunfaron en su momento, con detalles prácticos que siguen siendo totalmente válidos hoy.

El empaque es la primera impresión y esta técnica es sencilla pero espectacular. Tu amigo invisible alucinará antes de abrir el regalo.
Todo lo que necesitas saber para convertir una taza anodina en algo memorable. Es el tipo de regalo que la gente guarda toda la vida en la cocina.

A veces los mejores regalos son los más inesperados. Este proyecto es rápido de hacer y funciona para gente de todos los perfiles.

Aprenderás a pintar sobre cristal de forma que quede profesional y duradero. Es un regalo útil y bonito, que combina lo mejor de los dos mundos.

Cuando crees que ya lo has visto todo, aquí llega una segunda ronda de inspiración. Algunos de estos proyectos requieren un poco más de tiempo, pero merece la pena.

Si vives lejos de tu amigo invisible, aquí encontrarás consejos prácticos para que el paquete llegue en perfectas condiciones sin que se note que lo han manipulado cien veces.

La magia del amigo invisible no está en cuánto gastes, sino en que alguien se ha molestado en pensar en ti. Así que elige un proyecto que te entusiasme, coge las herramientas y ponte manos a la obra. Tu amigo te lo agradecerá más de lo que crees.