
El mimbre es el material que, junto con la teca, ha servido de base para la fabricación de muebles de exterior tradicionales. En origen, esta fibra exclusiva de verano era altamente sensible a los cambios climáticos. La investigación ha logrado llevar al mercado productos sintéticos de gran calidad muy recomendables para zonas con estíos inestables.

La sensibilidad de las uniones a veces provoca roturas y el buen estado de los muebles de mimbre puede verse alterado. Cuando observes desperfectos en alguna de tus sillas de exterior, no la des por perdida. La solución te la proponemos a continuación.
Hay que procurar extraer toda la suciedad acumulada, especialmente en las zonas más entrelazadas de la estructura. Después, deberás aclarar muy bien, a ser posible con ayuda de una manguera.

No olvides revisar las patas y demás elementos de la silla: tienes que asegurarte de que se encuentran en perfecto estado antes de continuar. Si no es así, quizá sea preciso consolidar la estructura con ayuda de unas escuadras especialmente diseñadas para reparar este tipo de mobiliario.
Elige el color que deseas utilizar. En cualquier tienda especializada encontrarás pintura en spray para aplicarla sobre la silla cómodamente. Comienza a pulverizar con ráfagas cortas y a una cierta distancia. Presta especial atención a las partes interiores, éstas también deben quedar perfectamente pintadas. Para proteger todavía más el mimbre de las inclemencias, conviene aplicar un barniz incoloro apropiado para exteriores. De esta manera, la pintura no se agrietará a causa del sol, los cambios bruscos de temperatura o la lluvia, y será más fácil de limpiar. Para conservar la silla en buen estado, es aconsejable limpiarla y barnizarla cada temporada.

Cuando los limpies, hazlo con un paño húmedo o una brocha, quitándoles bien el polvo y la suciedad. Puedes aplicarles aceite vegetal con cierta frecuencia con el fin de que no se resequen. Si están barnizados o pintados, lo mejor es que les des una mano de pintura o barniz cuando vayan perdiendo la protección, sobre todo al principio y al final de la temporada.