Vamos con el cuarto vídeo, la poca vergüenza (que mal suena) que tengo ya la voy dejando atrás.
En éste, como en la vida misma hay luces y sombras pero textual.
Mientras grabábamos, el sol estaba juguetón y salía y se escondía a su antojo.
Esta vez no enseño arrugas, bueno no más de las habituales, ahora os tengo que presentar las manchas de las manos.
No me preocupan, ¿o si? Creo que si, porque voy a intentar darme una crema a ver si se van. Sin obsesiones.