
La ansiedad por separación es un problema común en perros muy vinculados a sus dueños. Cuando se quedan solos, estos animales sufren verdaderamente y desarrollan conductas destructivas como masticación de muebles, ensuciamiento de la casa, ladridos constantes o excavación compulsiva.
Es importante entender que tu perro no intenta fastidiarte: está pasando por un genuino sufrimiento al no poder estar contigo. La ansiedad alcanza su máximo nivel entre pocos minutos y una hora después de tu partida.

Los perros ansiosos por separación manifiestan comportamientos variados y a veces peligrosos. Pueden ingerir sustancias tóxicas como lejía o masticar cables eléctricos mientras intentan destruir objetos que huelen a ti.
Además de las conductas destructivas, también pueden presentarse:
Estas conductas normalmente aparecen solo cuando el perro no tiene acceso a ti, aunque también pueden ocurrir si está en casa pero no recibe atención adecuada.
Frecuentemente, este problema coincide con cambios bruscos en el horario del dueño o períodos prolongados de ausencia. Los perros que no han aprendido a ser independientes desde cachorros son más propensos a desarrollar esta ansiedad.
Un pronóstico favorable depende de que entiendas correctamente el problema y apliques las soluciones adecuadas de forma consistente.

Tu perro debe aprender a estar solo mediante simulacros progresivos. Practica el comando "quieto" tanto en tu presencia como en tu ausencia desde cachorro. Si no sabes cómo hacerlo, consulta con un educador canino profesional.
Cuando tu perro gimotea, te empuja con el hocico o te da la pata pidiendo atención, no cedas. Ofrece caricias, comida y paseos según tu criterio, nunca a petición del animal. Así evitarás que asocie la ansiedad con conseguir lo que quiere.
Un perro cansado es un perro tranquilo. El ejercicio físico intenso reduce significativamente los niveles de ansiedad. Tras 30-45 minutos de actividad, deja que se calme durante media hora antes de irte, para que esté realmente agotado.
Proporciona juguetes que mantengan a tu perro entretenido mientras está solo. Los juguetes tipo Kong rellenables con comida apetecible son muy efectivos, así como otros diseñados para que el alimento sea difícil de extraer.
En ocasiones, un segundo perro o gato puede ser beneficioso, ya que proporciona compañía y reduce la sensación de soledad.
El entrenamiento es fundamental. Practica comandos como "quieto", "sentado" y "tumbado" frecuentemente en casa, aumentando gradualmente el tiempo que tu perro debe mantenerse en posición sin ti. Intenta llegar a períodos de una hora o más.
Si vas a encerrar al perro en una habitación específica durante tus ausencias, realiza la mayoría del adiestramiento en ese espacio. Asegúrate de que ocurran allí cosas agradables: comida, juego y descanso.
Tu perro asocia ciertos objetos y acciones con tu ausencia (coger las llaves, ponerte el abrigo, agarrar el bolso). Para romper esta asociación, realiza estas acciones estando en casa sin marcharte realmente. Haz esto repetidamente hasta que tu perro no reaccione con ansiedad.
No siempre juegues, alimentes o descanses al perro solo cuando estés presente. Varia estos momentos para que no crea que la comida o el juego significan necesariamente que volverás pronto.
Encerrar al perro en una jaula, ponerle bozal o atarlo solo agravará la ansiedad y multiplicará su sufrimiento. El castigo nunca fue efectivo en terapias de comportamiento y es especialmente contraproducente en casos de ansiedad por separación.
Recuerda que tu perro necesita paciencia, consistencia y comprensión para superar este problema. Con las estrategias correctas aplicadas de forma regular, conseguirás que sea más independiente y menos ansioso.