A la hora de adoptar un gato suele surgir la pregunta, ¡es conveniente para mis hijos pequeños? Hoy exploramos cuáles son los beneficios, cuidados y trucos para que los más pequeños puedan adoptar un gato y disfrutar al máximo de su presencia en el hogar. Hablaremos sobre los rasgos de personalidad de los gatos, sobre sus características más habituales y los motivos para elegir tener uno cuando vivimos con niños pequeños.
Pese al riesgo de alergias que siempre esgrimen los que no quieren tener gatos, está confirmado que tener un gato ayuda a mejorar las defensas de los niños pequeños. Al tener mayor alegría, contención y compañía, los niños y niñas que tienen gatos como mascota ven incrementadas sus defensas y es menos probable que contraigan nuevas alergias.
Los gatos son animales que pueden servir para enfrentar la depresión y las enfermedades cardiovasculares en los niños. La presencia del gato ayuda a calmar los nervios y puede ser una excelente herramienta para que los niños más pequeños vayan enfrentando problemas de ansiedad, temor y similares.
Los gatos también son muy utilizados como una herramienta en tratamientos contra el autismo en niños y niñas pequeñas. Han demostrado ser animales con un excelente nivel de aceptación dentro de la socialización de pacientes infantiles con autismo. La clave reside en la personalidad del gato, que a diferencia del perro es más independiente, reservada y equilibrada. Al tener menos exabruptos que un perro cachorro, por ejemplo, el gato termina siendo más amigable para un paciente con autismo.
Otro de los grandes aportes que tener un gato les da a los niños pequeños, es la responsabilidad de tener un ser vivo bajo su cuidado. Es una forma de inculcarles amor y respeto por los animales, aprender a valorar el cariño, la capacidad de entender el sufrimiento, generar empatía y amor al igual que en las relaciones con otros seres humanos y otros animales.
Tener un gato como mascota cuando el niño o niña es pequeño, es una excelente forma de comenzar una etapa de la formación cívica que tiene que ver con el cariño, con el respeto a los otros y con el cuidado y la solidaridad que tenemos que tener hacia los animales y hacia nosotros mismos. El respeto al espacio personal, a relacionarse sin imponerse y a avanzar para una sociedad mejor y más respetuosa con los animales y entre las propias personas.