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Sabemos que cepillar al perro puede convertirse, en ocasiones, en una auténtica tortura, tanto para el animal, como para el propietario. Los niveles de estrés pueden ser tales, que algunos lo dais por imposible y por tanto la acumulación de nudos está asegurada.
¿Por qué no debemos dejar de cepillar a nuestro perro?
Como apuntábamos antes, si no cepilláis al animal con asiduidad, en pocos días estará lleno de nudos que serán cada vez más complicados de quitar. Si no quitamos los enredos, las consecuencias podrían ser las siguientes:
¿Cómo evitar el problema?
Para los perros de pelo largo, lo ideal es acostumbrarlos desde que son cachorros. Ésto lo haremos en principio como si fuera un juego, dónde cepillaremos despacito e iremos dando alguna chuche cada vez que permanezca quieto. El cepillado, debe ser algo agradable para ellos, no una lucha. Debemos establecer una rutina, a ser posible, diaria ya que es parte de su socialización.
¿Qué haremos si el problema ya existe?
Si el animal ya es adulto y las pautas anteriores no se han tomado, o no hemos tenido éxito al llevarla a cabo, tendremos que reeducarlo en los hábitos de higiene.
Para ello, lo principal es armarnos de paciencia, puesto que el cepillado ya se ha convertido en algo temible para él y ahora debemos revertir la situación.


Es sólo cuestión de tiempo y paciencia que el animal vaya tolerando el cepillado hasta convertirlo en una actividad agradable para él.
La clave del éxito: La constancia.
Feliz jueves perrer@s!
María Morales Martínez
Educadora y Terapeuta Canino.
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