
Si buscas información sobre adiestramiento canino, seguramente hayas oído hablar de César Millán y su famoso programa "El encantador de perros". Sin embargo, los métodos que popularizó este adiestrador basados en el adiestramiento tradicional generan daño físico y emocional en los perros, además de deteriorar la relación entre humano y mascota. A continuación, te explicamos las 5 razones principales por las que expertos en comportamiento canino no recomiendan seguir sus consejos ni sus técnicas de rehabilitación.
Una de las ideas más difundidas por César Millán es que existen perros "dominantes" y perros "sumisos". Según su teoría, los perros agresivos intentan elevar su estatus por encima del nuestro o del de otros perros para ejercer liderazgo.
Sin embargo, esta interpretación es incorrecta. El etólogo danés Roger Abrantes define la dominancia en lobos como un instinto de supervivencia dirigido a eliminar la competición reproductiva. Para un lobo, ser el "alfa" simplemente significa tener derecho a reproducirse y perpetuar su linaje. Este concepto no es aplicable a los perros domésticos porque nosotros controlamos y gestionamos prácticamente todos los recursos vitales de nuestras mascotas, incluida la reproducción.
Los comportamientos que interpretamos como "dominantes" —como protección de recursos, agresividad o guardia— suelen estar causados por trastornos de ansiedad, miedo, estrés o un estado emocional degradado. Nunca por un intento del perro de subir de estatus en el grupo social donde vive.
El término "líder de la manada" que popularizó César Millán proviene de estudios realizados con lobos en cautividad. El problema es que estas observaciones se generalizaron incorrectamente, asumiendo que el comportamiento de un lobo en jaula es idéntico al de un perro doméstico viviendo en tu casa.
David Mech, el reconocido investigador de lobos en Norteamérica, lo explicó claramente: "en una manada natural (en libertad), la dominancia no se manifiesta como un orden jerárquico y parece tener menos relevancia que en las observaciones de manadas en cautividad".
Mech añade que una manada de lobos debería verse como una familia donde los padres adultos guían las actividades y comparten el liderazgo en un reparto de tareas. Por tanto, comparar a los perros con lobos es un error fundamental: los perros no son lobos, de la misma manera que los humanos no somos primates.
Un buen líder sabe resolver situaciones y conflictos de forma amable. Guiar y acompañar a tu perro es la base de una educación correcta, sin necesidad de recurrir a la agresión sistemática como método de aprendizaje.
Uno de los elementos más problemáticos de los métodos de César Millán es el collar que utiliza en sus programas, conocido como "cordino" o collar de ahorca. Este tipo de collar genera daño físico directo en los perros.
De hecho, estos collares ya están prohibidos en ciudades como Barcelona y Madrid precisamente por los daños que ocasionan.
Los collares de ahorca pueden causar problemas de espalda, lesiones en la tráquea, daño en la columna vertebral y problemas neurológicos. Estos daños físicos frecuentemente derivan en problemas de comportamiento posteriores. Si quieres profundizar en este tema, el libro "Problemas de espalda en los perros: La causa subyacente de los problemas de comportamiento" de Anders Hallgreen ofrece un análisis detallado sobre cómo el material de paseo y su uso incorrecto generan lesiones que luego se interpretan erróneamente como problemas conductuales.
El estilo de César Millán se caracteriza por una comunicación altamente impositiva, no solo verbalmente sino también a través de su lenguaje corporal. Aboga por los "toques", que son golpecitos que da con las manos en los costados del perro como si simulara avisos de otro perro.
El problema fundamental es que busca controlar al perro en lugar de enseñarle. Pedimos respeto sin demostrarlo primero. Los humanos tenemos mayor capacidad cognitiva y razón, pero no la utilizamos en beneficio de la relación.
Esta comunicación gestual basada en la imposición genera conflicto en lugar de evitarlo. Aumenta la tensión en la relación y la basa en que el perro ejecute conductas por miedo a represalias, sin ofrecerle herramientas para gestionar sus emociones. El resultado es un animal bloqueado psicológica y emocionalmente, que obedece por inseguridad y miedo.
Cuando utilizamos métodos que cohíben la expresión del perro, los comportamientos problemáticos no desaparecen: se reprimen temporalmente y luego emergen derivados en formas más graves. Además, aparecen nuevos problemas de conducta resultantes del maltrato y de una mala interpretación del comportamiento canino.
Un vídeo ampliamente distribuido en internet muestra a César Millán trabajando con Holly, una perra labradora con problemas de agresividad por comida. Este caso es especialmente revelador porque demuestra cómo sus interpretaciones del lenguaje canino son fundamentalmente incorrectas.
En las primeras escenas, Cesar se aproxima con postura firme, mirando fijamente a Holly sin parpadear. Holly, sin embargo, emite señales claras de apaciguamiento: desvía la mirada hacia un lado en un intento de evitar el conflicto. Esta señal de calma pasa completamente desapercibida para Millán.
A medida que continúa la intimidación visual, Holly parpadea, pliega las orejas hacia atrás y baja la cabeza: más señales de apaciguamiento. Cuando baja la mirada por primera vez después de mirar el plato, incluso muestra preocupación por la mano izquierda de Cesar. Un adiestrador observador hubiera diseñado una estrategia diferente para evitar lo que sucedió después.
Cesar permite que Holly coma, pero luego intenta reclamar el plato mediante amenaza verbal, intimidación y finalmente agresión física con su famoso "toque" en el cuello. Hasta este momento, Holly ha respondido únicamente con señales de calma y apaciguamiento.
Pero como Holly continúa recibiendo amenazas incesantes, cambia de estrategia. Su primer intento es alejar las manos de Cesar mostrando los dientes y retrocediendo, sin atacar directamente. Es un simple aviso: "déjame tranquila".
Cuando Cesar mantiene su postura de amenaza, Holly se sienta lentamente, muestra los dientes mientras se lame a sí misma (señal de estrés extremo), y mantiene la mirada fija sin moverse. Demuestra seguridad en sí misma y control de la situación, pero también un estado emocional terriblemente alterado.
Este análisis demuestra que Holly nunca fue una perra "dominante". Sus comportamientos siempre fueron respuestas a una amenaza constante. El "éxito" de Cesar se basó en abrumar emocionalmente al animal hasta que la represión del miedo la paralizó, no en resolver su problema.
Existen métodos modernos de adiestramiento basados en refuerzo positivo y en el entendimiento real del comportamiento canino. Estos métodos:
Si tu perro presenta problemas de comportamiento, te recomendamos consultar con un educador canino certificado en métodos de refuerzo positivo, no seguir técnicas desacreditadas que pueden causarle sufrimiento innecesario.