Cuando comencé a darles una alimentación sana y equilibrada a mis perras, natural, me surgió el problema de cómo entrenar con ellas sin que fuera una guarrería entregarles los premios con comida natural, por un lado, que no se pringaran los usuarios de intervenciones asistidas con perros, por otro, y que no me llevara mucho tiempo o mucha incomodidad para mí poder prepararlo.
Un día me llegó la solución de la forma más simple: vísceras, que necesitan comer entorno al 10% de su dieta diaria, pero hidrolizada.
Cocinarla me parecía demasiado sucio a la hora de transportarla y guardarla, y además con una vida útil muy limitada, pues el calor puede estropearla rápidamente, sobretodo en verano. Al estar desecada, aguanta mucho más el paso del tiempo porque al no tener agua, las bacterias y gérmenes no la ponen mala.
Las cantidades que hago a mis chicas son semanales, con los gramos que necesitan para su alimentación habitual, así que ahorro tiempo y quebraderos de cabeza.
Puede hacerse en horno o en un secador de alimentos, que actualmente se pueden encontrar bastante económicos.
¿Cómo lo hacemos?
Los perros necesitan las vísceras en su alimentación, así que si podemos dársela entrenando con ellos, educándoles o jugando, ¡tendremos un dos por uno!
En este caso me he centrado en el hígado, pero lo cierto es que se puede hacer con manzana, tomate o cualquier alimento apto para perros, como carne fileteada, por ejemplo.
¿Qué te ha dicho tu perro? ¿Le ha gustado?