¿Se te hace conocida ésta escena?: Llevas a tu gato con el veterinario para por ejemplo ponerle una vacuna, pero el felino es muy nervioso o agresivo y tanto tú como el veterinario tienen literalmente que aventarse una lucha a dos de tres caídas sin límite de tiempo para lograr inmovilizarlo e inyectarlo.
Una técnica (la que usa nuestra doctora) es envolver al gato con una franela para que se quede quieto (una vez el gato saltó de su transportadora como chapulín y ella lo atrapó en el aire con la franela). Pues bien, acabo de encontrar otra que ya lleva sus buenos años pero no la conocía y quiero compartirla con ustedes. Se trata de la "clipnosis", que consiste en colocarle un clip grande de oficina en el cuello del gato para que se relaje.