El cuidado de nuestras mascotas abarca muchos aspectos, uno de los más importantes es la vigilancia de su salud, existen muchas afecciones poco conocidas que pueden disminuir la calidad de vida de los perros, en este post traemos una de ellas.
El colapso traqueal en perros es una afección que puede llegar a ser muy grave, así que es buena idea informarse de los síntomas y señales que se presentan.
Para los que se preguntan qué es el colapso traqueal, decimos que se trata de una enfermedad, que se produce por el debilitamiento de la tráquea y su posterior aplanamiento, lo que reduce el caudal de aire que puede circular a través de ella.
Este aplastamiento que sufre la tráquea es progresivo, es decir, la enfermedad avanza con el tiempo, reduciendo la capacidad del perro para respirar. Además de esto, se trata de una enfermedad irreversible, es por ello que se le considera crónica.
La consecuencia del colapso traqueal es la dificultad respiratoria, ya que la tráquea es la entrada de aire a los pulmones. El grado de colapso de la tráquea viene dado por el porcentaje de reducción del diámetro de la misma, mientras más colapsada esté, menor será la capacidad respiratoria del perro. Este grado va de 1, (colapso traqueal leve), hasta 4 (colapso traqueal grave).
Este colapso se presenta en un tramo de la tráquea y a veces se extiende hasta los bronquios, en cuyo caso se agrava la situación.
El diagnóstico se realiza mediante examen físico, en el cual el veterinario puede quedar con dudas que se trate de colapso traqueal u otra patología con síntomas similares. En estos casos, se puede realizar una fluoroscopia o endoscopia, con los cuales no solamente se confirmará o no el diagnostico, sino que se sabrá el grado de colapso que tiene.
Los síntomas del colapso traqueal en perros son fáciles de reconocer, pueden ser diferentes dependiendo de la gravedad de la enfermedad, veamos:
Cuando la enfermedad está comenzando los síntomas suelen ser intermitentes, es decir, el perro puede presentar tos o alguna dificultad respiratoria, pero al poco tiempo cesa.
El perro se torna sensible a algunos estímulos, por ejemplo, el humo del cigarrillo, la contaminación, el polvo, etcétera.
La capacidad del perro para hacer ejercicios se ve reducida, lo cual al principio pasa desapercibido, ya que es muy leve. Si se trata de un perro muy activo, podemos ver que se detiene apenas la actividad se hace intensa.
Cuando el colapso traqueal evoluciona, los síntomas se hacen más graves, la dificultad respiratoria se hace presente de manera permanente y el perro experimenta tos y nerviosismo. La tos que presenta el perro es seca, y es similar a un graznido.
El estado ansioso del perro se convierte en un círculo vicioso. Al percibir que no puede respirar bien, el perro se pone nervioso, lo que eleva su frecuencia cardíaca y aumenta su exigencia de oxígeno, lo cual agrava su dificultad para respirar y como consecuencia, el perro se pone más nervioso.
En este punto, el perro suele evitar hacer ejercicio.
Cuando el colapso traqueal llega al grado 4 el perro experimenta, además de los síntomas anteriores, una coloración azulada en las mucosas. Esto se debe a que no tiene capacidad de oxigenar sus tejidos de manera suficiente.
El perro puede desmayarse o incluso morir asfixiado.
Los controles veterinarios son determinantes para prevenir y tratar esta y muchas otras enfermedades en los perros.

