¡Vincúlate a tu peludo! Una relación basada en un buen vínculo entre tú y tu compañero canino es sin duda lo mejor que puedes hacer por él. La alimentación, los cuidados veterinarios, el ejercicio adecuado, los mimos… son muy importantes en su vida, pero incluso todo esto puede tener connotaciones negativas si no hemos conseguido alcanzar un vínculo inmejorable entre los dos.
Es tan importante que va muy por delante de comenzar a adiestrarle o de intentar que deje de ladrar a las personas o los perros que pasan por delante de la puerta o la ventana. Un buen vínculo conseguirá que tu amigo te siga hasta el fin del mundo, que confíe en ti y que seas su referente para cualquier situación de miedo o incertidumbre, y tejerá contigo una unión que podrás disfrutar como no es fácil imaginar si no se ha tenido antes.
¿Pero cómo podemos hacer que ese vínculo sea fuerte y esté construido correctamente? Aquí te doy algunas pistas:
Cubre sus necesidades
Beber, comer, hacer de vientre y hacer ejercicio, son necesidades básicas que tu perro necesita para sentirse bien. Además, las visitas al veterinario ayudarán a su salud y bienestar. Haz de tu perro un perro sano, que no tenga más cosas en las que pensar que en vivir feliz contigo.
Juega con tu perro
Poca explicación tiene… ¿verdad? Divertirse juntos es la mejor manera de comenzar a generar un vínculo muy especial. Sólo tienes que tener en cuenta tres cosas básicas:

Sé fiable
Haz que tu perro sepa siempre lo que debe esperar de las mismas situaciones. Reforzarle por que suba a dos patas a las visitas (risas, caricias, saludos eufóricos, juego…) y luego castigarle por hacer exactamente lo mismo otro día, no es buena idea. Si depende de la persona que venga o del momento o situación concreta, prueba a ponerlo bajo una señal, donde el perro pueda estar atento a ti para saber cuál es la manera en la que quieres que se comporte y establecer una relación con confianza. De igual manera, si permites que tu peludo haga sus necesidades en una parte de la casa porque no has podido sacarle (ojo con eso, un perro debería salir al menos tres veces al día de 30-45 minutos cada vez. Si no puedes dárselo, busca la forma de conseguirlo), no es justo ni precisamente bueno para vuestro vínculo que un día lo haga de nuevo y tú le regañes o generes tensión con tu enfado. Si vas a jugar, juega; si vas a darle de comer, dale de comer; si vas a sacarle, sácale. “Timar” al perro tiene consecuencias negativas, salvo que estés siguiendo algún tipo de entrenamiento pautado donde debas hacerlo para conseguir algún fin propuesto.
Conócele, escúchale, siéntele

Déjale ser perro
Aunque pueda parecer algo extraño, lo cierto es que no es tan sencillo ver que se lleva a la práctica cuando vamos a los parques o nos encontramos perros por la calle. Olfatear, restregarse en lugares con olores desagradables, morder palos o tirarse a un estanque, son cosas de perros que hacen los perros. Si tu amigo sabe que tendrá la opción de dar rienda suelta a sus gustos más extraños cuando esté contigo, agradecerá tu compañía. La interacción con otros perros también es importante, así que no le obligues a estar con los de su misma especie, pero desde luego no se lo prohíbas.
Haz un poco el perro
Como lo lees. Es verdad que muchas de las cosas que hacemos para “ser un poco perros” tiene que ver con el juego. Eso es fantástico: gruñirle jugando (o sonido similar), jugar al tira y afloja, perseguirle… todo eso es muy perro, ¿verdad? Pero no sólo: ver la tele tumbados los dos juntos o acurrucarte en su camita a la hora de la siesta puede ser una buena idea para sentiros un poquito más cerca. Si tienes dudas puedes observar a perros que convivan juntos y sacar algunas ideas 
Recuerda que puedes comenzar a construir un vínculo fuerte y sano en cualquier momento de la vida del peludo, independientemente de su pasado o de su edad. La única diferencia es que deberás trabajar mucho más y con más paciencia si tu perrillo ha tenido malas experiencias anteriores. No desesperes, cada paso que des contará, y tu peludo tomará nota de ello. Si te ves en dificultades, no dudes en preguntarme
¿Se te ocurre alguna otra forma de construir un buen vínculo?