La leishmaniosis es una enfermedad que se transmite a través de la picadura de un mosquito y que es producida por un parásito, esta enfermedad puede avanzar mucho desde el contagio hasta que el perro manifiesta sus primeros síntomas.
La leishmaniosis en perros es tratable si se diagnostica a tiempo, pero si no es así comienza a atacar los órganos del animal como los riñones, el hígado, el bazo, etcétera y si aun así no se detecta y se aplica el tratamiento apropiado el perro puede empeorar mucho su condición y fallecer.
Por todo lo anterior, es muy importante que se realice un diagnóstico acertado y lo más temprano posible, esto debe hacerlo el veterinario, de acuerdo a algunos parámetros.
La leishmaniosis se transmite con la participación de un mosquito, sin el cual el contagio no ocurre. Este mosquito es de la especie flebótomo.
La transmisión ocurre de la siguiente manera, un perro enfermo es picado por el mosquito, el parásito que provoca la enfermedad queda dentro del mosquito en donde deposita larvas, luego el mosquito pica a un perro sano y, en el proceso de absorber su sangre, le inyecta las larvas del parásito.
La leishmaniosis no se contagia por contacto de perro a perro, ni por la saliva, ni por las heces. El contagio solo ocurre por la picadura del mosquito flebótomo.
La leishmaniosis también afecta a los seres humanos y a otros animales como los lobos, los gatos y los roedores, pero los contagios entre especies son muy raros. No es necesario aislar a los animales para evitar el contagio.
Una vez que el perro es picado por el mosquito, la enfermedad puede tardar en manifestarse unos 4 a 6 meses, los síntomas son muy variados, veamos:
Además de evaluar los síntomas, el veterinario se basa en un examen de sangre que detecta los anticuerpos del parásito. El diagnostico viene dado por el conjunto de toda la evaluación, ya que ninguno de los aspectos por separado es definitorio para determinar la leishmaniosis en perros.
El sistema inmunológico del perro juega un papel muy importante en el desarrollo de la enfermedad. Un perro con buena respuesta inmunológica puede no desarrollar síntomas, a pesar de tener el parásito, o puede tener períodos en los que es asintomático para después volver a presentar síntomas.
Un diagnóstico temprano es muy importante para elevar la calidad de vida del animal. La leishmaniosis en perros es tratable, aunque no se cura del todo, se puede lograr un gran alivio de los síntomas y el perro puede alcanzar su esperanza de vida y fallecer de otras causas.

Existe una vacuna contra la leishmaniosis que funciona mediante una estimulación al sistema inmunológico del perro, de manera que en caso de verse expuesto al parásito su organismo pueda responder. Esta vacuna no inmuniza totalmente, es decir, no se debe bajar la guardia en la prevención de la leishmaniosis por el hecho de haberle colocado la vacuna al perro.
La vacuna se debe aplicar anualmente, por un médico veterinario. El protocolo indica que se debe hacer un examen de sangre previamente, para saber si el perro tiene la enfermedad. Si el perro está sano se le aplica la vacuna, luego de un año se le repite la prueba y si vuelve a dar negativa se le vacuna de nuevo.
La vacuna contra la leishmaniosis es una gran herramienta para proteger a los perros de esta enfermedad, se recomienda su uso junto con un control veterinario anual y las medidas de prevención contra los mosquitos.
Si ya el perro está contagiado y manifiesta síntomas de la enfermedad, debe recibir atención veterinaria constante. El veterinario es quien hace el diagnóstico definitivo y quien establece el tratamiento. Sin embargo, hay muchos cuidados que podemos proveer al perro en casa y que lo ayudarán:
Recuerda que el diagnóstico temprano, y la constancia en el tratamiento, son definitorios para conseguir una buena calidad de vida para el perro con leishmaniosis.

