
Los pájaros pequeños, como canarios, agapornis, periquitos, pinzones y ninfas, deben tener espacio suficiente para volar de percha a percha. Los loros medianos y grandes necesitan un mayor espacio que les permita trepar y hacer ejercicio dentro de la jaula para aves. Los de raza de cola larga (guacamayos fundamentalmente), habrá que prever un espacio adicional para evitar que se estropeen las plumas.
Opta siempre por el alojamiento de mayor tamaño que te permita tu hogar. Nunca será lo suficientemente grande, pero puede quedarse pequeño rápidamente. Tu pájaro deberá compartir su espacio con juguetes, comederos, perchas y puede que algún columpio, escalera u otro accesorio. Ten en cuenta también que puede que más adelante decidas adquirir otro ave.
Antes de la compra de una jaula de gran tamaño, deberías medir la anchura de las puertas de tu vivienda para asegurarte de que la jaula pasa a través de ellas. Evita complicaciones adquiriendo un modelo desmontable.


La distancia entre barrotes debe ser lo suficientemente amplia como para evitar el aprisionamiento del pico o las garras, pero no tan grande que permita introducir la cabeza a través de los mismos. Existe también la duda de si la jaula debe poseer un enrejado horizontal o vertical. Parece lo más óptimo que las paredes laterales sean horizontales y la anterior y posterior verticales. Las laterales servirán para un trepado cómodo y en la anterior y posterior el ave empleará tanto el pico como las garras, lo cual requiere mayor energía y por tanto un consumo mayor de calorías. Ésta contribuirá a mantener a nuestro pájaro en plena forma.
Las superficies powder-coating (recubrimiento al polvo) han sido las más apropiadas durante los últimos veinte años, pero también aquí ha de ponerse cuidado en la preparación previa. Si el acabado ha sido realizado impecablemente y se ha sometido a temperaturas de al menos 220º C, la jaula tendrá una larga vida. Lógicamente también hemos de contar con fenómenos de desgaste, pero si no se emplean productos de limpieza agresivos y se retiran con regularidad los restos de alimentos, heces y salpicaduras de agua, la casa de tu alado amigo puede lucir un perfecto estado a lo largo de muchos años.


No utilices nunca abrillantadores de metales porque la mayoría resultaran tóxicos. También debe prestarse atención a que los accesorios sean adecuados y adaptados a las necesidades y cuidados del pájaro. Resulta muy útil y cómodo contar con comederos de acero inoxidable, esquinas accesibles y de fácil limpieza, sistemas de protección para evitar ensuciar el entorno de la jaula, etc.


Nunca lo coloques directamente bajo la luz solar sin que al menos exista una parte de alojamiento a la sombra. Las aves también pueden sufrir un golpe de calor. Piensa también que el aire próximo al suelo siempre se encuentra más frío.
Si tienes otras mascotas, deberías situar la jaula fuera del alcance de las uñas y dientes de las mismas. Ten en cuenta también que numerosas plantas decorativas son tóxicas para las aves, por lo que deberás procurar que no queden a su alcance. Vigilando todos estos aspectos os encontraréis más felices, tanto tú como tu amigo con plumas.
Fotos: Gomez_slot, Rancaguina, Golgo, Rgmfgm, Elish y Laia de facilisimo.com