Cuando un bebé llega a casa mucha gente muestra preocupación por como actuará el perro pero, realmente, es más importante conseguir que el niño interactúe de forma correcta con los animales a medida que vaya creciendo
De hecho, esto no debería limitarse a las familias que conviven con animales; todos los niños deberían aprender a actuar cuando se encuentran con un perro sin que sientan miedo hacia ellos.
Si convivimos con animales, es necesario que nuestro pequeño aprenda a respetar su espacio y a interactuar con ellos correctamente. Para que su relación sea buena, es importante evitar que el niño los moleste cuando ellos quieran estar tranquilos, como por ejemplo durante el descanso o la comida.
Es normal que nuestro hijo se sienta atraído por ellos y, cuando sea más mayor, quiera jugar. Para que puedan hacerlo y sea un momento agradable para ambos, una buena táctica es realizar algunas actividades todos juntos:
Debemos evitar que los niños les agarren las orejas, el rabo, les tiren del pelo, se suban encima… Nosotros conocemos a nuestros perros mejor que nadie, así que simplemente habrá que evitar aquellas cosas que les molesten y permitirles estar tranquilos cuando lo deseen.
Siempre debemos supervisar la interacción entre ellos y no dejarlos solos. Los accidentes más frecuentes ocurren entre los 2 y los 5 años, que es cuando el niño comienza a interactuar más pero no sabe controlar.
Por supuesto, debemos aprovechar esta convivencia para ir infundir valores en nuestros hijos como el respeto por los animales, la responsabilidad que supone vivir con ellos y la importancia de la adopción.
Es muy habitual encontrarnos con dos situaciones opuestas:
Personas (adultos y niños) que se abalanzan sobre los perros sin conocerlos, algo que no se debe hacer nunca. Tenéis más información sobre este tema en el blog de Hiro BordercollieNingún extremo es bueno, así que siempre deberemos enseñar a nuestros peques que todos los animales merecen respeto. Así, nos ahorraremos algún susto y tendremos la tranquilidad de estar criando adultos responsables.