
¿Cómo hacer que mi perro no se sienta solo?
Si te has visto en la necesidad de decir “creo que mi perro se siente solo”, para muchas de las personas de tu entorno puede ser algo incomprensible. Los peludos son seres sociales que disfrutan cada segundo de tu compañía. Pero bajo ciertas circunstancias pueden desarrollar un apego irracional que transforma su comportamiento, dificulta la convivencia en el hogar y genera mucho estrés con el entorno.
Los problemas de soledad por la ausencia de compañía generan estrés y miedo que provoca un comportamiento errático en los peludos que puede causar mucho roce entre los miembros de la familia y la comunidad en la que habitan. Cuando regresa esa figura de compañía, que genera el apego, el perro es capaz de actuar con seguridad; puede comer, jugar y recuperar su comportamiento social habitual.
Más allá de las causas que pueden desarrollar estos estados patológicos de ansiedad vamos a tratar de ayudarte a identificarlos para que puedas intervenir con tiempo y saber qué hacer cuando un perro se queda solo en casa.
Entender qué pasa si un perro se siente solo te ayudará a evaluar las consecuencias y actuar con prontitud para brindarle ayuda y soporte oportuno al peludo. El primer paso es saber identificar los síntomas de la soledad y reconocer cuando hablamos de Ansiedad por Separación Canina, conocida actualmente como Problemas Relacionados con la Soledad (PRS)
Normalmente, se identifican tres señales claras de los PRS:
No obstante lo anterior, un denominador común en todas ellas es que, cuando se trata de PRS, el animal, tiende a destrozar ropa u objetos muy cercanos a su familia humana, con quien ha creado un vínculo inadecuado.
Adicionalmente, pueden presentarse otros síntomas como vómito, jadeos constantes, diarrea, etc. Además:
Como ves, estos síntomas son comunes en muchas patologías y pueden originarse también por problemas de salud como alteraciones gastrointestinales, intoxicaciones alimentarias, alergias, alteraciones neurológicas o motoras, presencia de parásitos, problemas dermatológicos o de naturaleza hepática. Por esta razón, en muchos casos, es muy difícil el diagnóstico efectivo de los PRS.
Si has identificado en tu perro estados de ansiedad que reflejan con claridad su miedo a la soledad, es momento de intervenir, tienes que ayudarle.
Muchas de las consultas que he recibido a lo largo de estos años tienen que ver con estados de ansiedad y alteraciones comportamentales, aunque no todas han sido ansiedad por separación.
De hecho, y aunque en mi caso es la tercera causa de consulta más común tras los comportamientos agresivos y reactivos, muchas veces se trata de un mal diagnóstico, lo que dificulta la evolución de nuestro compañero canino al no tratarse realmente de un problema relacionado con los PRS.
No obstante, si realmente se trata de un PRS, a mi me gusta centrarme en programas de 360 grados que contemplen los siguientes aspectos:
De hecho, ningún tratamiento tendrá éxito si no se implementa un programa de trabajo completo.
Muchos de los síntomas de la ansiedad canina comprometen seriamente la relación afectiva con el animal y la paciencia de las personas del entorno.
Este comportamiento puede identificarse como desobediencia y generar un castigo o enfado por parte de su familia, que a su vez siente la presión social del vecindario.
Es necesario que las personas empaticen y entiendan el sufrimiento que los PRS pueden ocasionar en nuestros perros, estando el castigo totalmente contraindicado.
Si en algún momento has pensado “mi perro no sabe estar solo”, puede que tengas razón, pero tienes que enseñarle a tolerar la separación y ayudarle a entender que el hogar es un lugar seguro.
Fomentar la independencia del perro es crucial para superar los PRS. Para esto es importante establecer pautas relacionadas con nuestro comportamiento antes de salir de casa, al regresar y sobre todo mientras permaneces en el hogar.
Enviar señales seguras y realizar salidas programadas, no viciadas, repetitivas y apoyadas en juegos de olfato harán desensibilizar al perro esa situación desagradable.
¿Cómo lograrlo? Ayudando al perro a predecir el momento de la salida. Por ejempo, al tomar las llaves o colocarse el abrigo anticipadamente, reducirás el nivel de estrés en los peludos ya que estarás confirmando lo que sucederá (siempre que esa cadena de situaciones no estuviera viciada previamente, en cuyo caso habría que crear una alternativa).
También cuando llegas a casa saluda ¡no olvides saludar a tu perro! él también es parte de la familia, aunque si es muy nervioso tengas que hacerlo de una forma tranquila y calmada.
Mientras estás en casa proporciona compañía de calidad y acompáñalo en sus actividades hasta que aprenda a realizarlas en soledad; apóyate de circuitos de olfato hacia otras zonas de la casa que fomenten su independencia.
Es muy importante, sobre todo al inicio del tratamiento, evitar dejar solo al animal para inhibir el estímulo que origina el problema.
Cuando vayamos avanzando en el caso, podrás elegir algunas de las siguientes opciones, las cuales mantendrán al perro entretenido mientras dure tu ausencia:
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