Llevas semanas observando a tu cotorra y de repente te haces la pregunta: ¿será macho o hembra? Resulta que muchas personas ni siquiera se lo plantean hasta que el ave empieza a comportarse de formas inesperadas. Si tu cotorra de repente se vuelve territorial, busca un rincón para anidar o cambia su actitud hacia ti, probablemente sea porque su sexo determina más de lo que imaginas.
Identificar el sexo de tu cotorra no es capricho: saber si tienes un macho o una hembra te ayuda a entender mejor sus comportamientos, prever posibles problemas de salud y, si alguna vez piensas en la reproducción, tomar decisiones informadas. Además, los machos y las hembras tienen personalidades y necesidades bastante distintas.
A continuación te mostramos los métodos más fiables para distinguirlos, desde señales físicas que puedes observar en casa hasta cuándo es momento de recurrir a un especialista. No hay un único truco definitivo, pero la combinación de varios indicadores te dará la respuesta.
Las diferencias anatómicas entre machos y hembras varían según la especie, pero hay características visuales que puedes aprender a reconocer. El tamaño, el color del plumaje y ciertos rasgos faciales suelen ser los primeros indicios.

Lo importante es que no confíes en un solo rasgo: muchas cotorras tienen plumajes muy similares, así que necesitarás observar varios detalles en conjunto para hacer una identificación más segura. Un veterinario especializado en aves siempre podrá confirmarte el resultado con total certeza.