Desde el comienzo de su vida, los gatos deben estar en un lugar tranquilo y apartado de las demás mascotas de la familia, el lugar que escojas debe estar libre de corrientes de aire y si es posible que duerman en una cama para gatos con su madre evitando el frío del suelo, pueden ubicarse también en una caja de cartón con muchas sabanas o toallas viejas. Es muy importante que este lugar permanezca limpio. Nuestro papel en el cuidado de los gatitos será de ayuda hacia la madre procurando que todos los cachorros puedan mamar y alimentarse del calostro (es el primer tipo de leche que se genera tras el parto, contiene muchas más grasas y vitaminas que la leche que genera en una edad adulta).

En las primeras semanas son dependientes de su madre ya que nacen sordos y ciegos, así que ésta los estimula con la lengua para que puedan orinar y defecar, luego es la que se encarga de limpiarlos comiéndose todos sus desechos. Los gatitos se guían percibiendo el calor de la madre para alimentarse y duermen la mayor parte del día.
En su segunda semana de vida ya comienzan a abrir los ojos y a percatarse de lo que hay a su alrededor, comienzan a moverse más y a deslizarse por todo el lugar, por esto es importante que su zona esté bien limitada y alejada de los miembros de la familia.
Cuando ya alcanzan un mes de vida se despierta su curiosidad y empezarán a morder y/o arañar objetos y ya pueden sostenerse con facilidad así que lo más seguro es que sigan a la madre por todo lado queriendo alimentarse, además comienzan a juguetear entre ellos corriendo por toda la casa
