Nuestros compañeros de cuatro patas necesitan cuidados diarios y algunos aspectos suelen pasar desapercibidos. Hoy te quiero hablar de la higiene del perro, más allá del simple cepillado y baño, revisando todas las zonas a las que hay que prestar atención.

Lo primero que se nos viene a la cabeza al hablar de higiene del perro suele ser el baño. Corren muchas creencias sobre si es bueno o no bañarlo, su frecuencia… La realidad es que, en general, no hay problema por bañar a nuestro perro siempre y cuando lo hagamos con productos adecuados.
De hecho, hay animales que necesitan baños muy frecuentes para tratar problemas de salud o por su estilo de vida. Por ejemplo, si vives en una zona de playa y tu perro se baña en el mar de forma frecuente después conviene limpiar bien los restos para evitar problemas de piel.
El cepillado es más importante que el baño, aunque no se le suele dar tanta importancia. Es esencial escoger las herramientas adecuadas para el tipo de manto de tu perro (si tienes dudas puedes consultar en una peluquería canina).
En perros de pelo largo, el cepillado debe ser casi diario para mantener el pelo desenredado y cuidado. En perros de pelo corto, no será necesario hacerlo de forma tan frecuente pero si semanalmente sobre todo en temporadas de muda.
Cada vez encontramos más productos que nos ayudan en este proceso. Lucca tiene el pelo largo, áspero y con bastante subpelo que tiende a enredarse y crear nudos. Utilizamos habitualmente cepillo de peinado, una carda suave para desenredar y un cepillo eliminador de pelo muerto.
Al cepillarla, como tiene el pelo áspero y seco a veces era muy difícil desenredar y por suerte hemo descubierto la bruma a base de ingredientes naturales para cepillado. Este producto se puede aplicar tanto sobre pelo seco como sobre pelo húmedo después del baño a modo de acondicionador sin aclarado. Al usarlo a diario tras los paseos nos ayuda a mantener el pelaje limpio por más tiempo y a que esté más hidratado facilitando el proceso de desenredar.
Las almohadillas del perro son la ”suela de sus zapatos” y sufren constantemente al contacto con el suelo. Estas estructuras acolchadas están diseñadas para soportar el peso del cuerpo, proporcionar tracción y actuar como una barrera protectora contra diversos elementos.
Precisan de cuidados especiales, sobre todo en verano con las altas temperaturas o en invierno si paseamos por nieve o hielo. Es importante inspeccionar regularmente las almohadillas del perro. Observa si hay señales de grietas, cortes, llagas o enrojecimiento. Si notas algún problema, es fundamental evitar caminatas largas o actividades intensas hasta que las almohadillas se recuperen y debes pasar por tu veterinario si tiene alguna herida o notas algo raro.
El aseo regular de las almohadillas es otro aspecto esencial del cuidado canino. Límpialas suavemente con agua tibia y sécalas cuidadosamente. También puedes aplicar bálsamos o cremas para almohadillas que las mantengan hidratadas evitando la sequedad y las grietas, además de calmar y reparar.
Las uñas del perro por su parte, suelen desgastarse solas y no ser necesario cortarlas pero ¡ojo! esto no es así siempre. Los animales que salen la mayoría del tiempo por zonas de hierba y no pisan superficies duras como asfalto en ocasiones no las desgastan.
Además, los espolones muchas veces también crecen sin control. Es esencial revisar las uñas de forma habitual y si lo necesitan cortarlas cuidando de no tocar el nervio. Si tienes dudas, puede hacerlo tu veterinario o un peluquero canino.
Hemos dedicado varios artículos al cuidado de la higiene dental de perros y gatos porque es un aspecto muy importante que, en caso de descuidarlo, puede tener consecuencias muy serias. Más allá de las propias molestias dentales, las infecciones bucales pueden llevar afectar a otros órganos.
La opción ideal para prevenir lo problemas de sarro es el cepillado. Puedes acostumbrar a tu perro progresivamente utilizando snacks y dejando que lama la pasta y el cepillo. Las primeras sesiones, si se pone nervioso, procura que sean cortas para ir alargándolas poco a poco.
El alga Ascophyllum Nodosum ha demostrado muy buenos resultados en la reducción de la placa dental y se puede suministrar con la comida o, para mejor eficacia, a través del cepillado en forma de dentífrico.
