Una alimentación sana, cuidados adecuados y las visitas regulares al veterinario, hacen que los gatos domésticos vivan más que el siglo pasado. La esperanza de vida se ve influenciada decisivamente por el tipo de conducta: mientas que los gatos que viven exclusivamente en el interior del hogar alcanzan al menos los 15 años de vida, sus congéneres callejeros no llegan ni a un tercio de esa edad.
Estudios realizados en Francia y Suecia aportaron resultados alarmantes: la esperanza media de vida de un gato callejero se situaba en tan solo tres años, y en el caso de las hembras llegaba a un máximo de cuatro años.