Al hablar de la desparasitación de nuestro perro solemos dar mucha importancia a los parásitos externos como pulgas y garrapatas porque son fácilmente detectables a simple vista, pero no debemos olvidar los parásitos internos que pueden ocasionarle daños graves y en ocasiones también pueden transmitirse a las personas.

Los gusanos redondos
Los gusanos intestinales redondos o ascáridos son los más habituales ya que los huevos se eliminan en las heces de los perros afectados y, por ello, es muy fácil que nuestros perros se contagien en sus paseos por el parque.
Estos gusanos suelen alojarse en el intestino causando problemas digestivos pero también pueden pasar a los pulmones provocando tos y neumonía. Además, estos gusanos pueden afectar también a las personas pudiendo provocar ceguera en el caso más grave.
Gusanos látigo
Los gusanos látigo se alojan en el intestino grueso de nuestros perros donde se adhieren a las paredes y se alimentan de su sangre. A la larga pueden ocasionar diarreas con sangre, anemia y pérdida de peso puede afectarle de forma peligrosa si no se trata a tiempo.
Gusanos ganchudos
Los gusanos ganchudos también se alojan en el intestino de nuestro perro y expulsan sus huevos a través de las heces. Puede contagiarse lamiendo u olfateando pero también por simple contacto porque penetran en su piel. Los síntomas más habituales suelen ser los mismos que anteriormente: diarreas con sangre, anemia severa y pérdida de peso.
Gusanos pulmonares
Estos parásitos se alojan en los vasos sanguineos de los pulmones y sus larvas atraviesan las paredes siendo expulsadas con la tos a la boca desde donde las tragan y vuelven a salir con las heces. Su presencia provocará problemas respiratorios y problemas de coagulación de la sangre, pudiendo ser mortales en un 10% de los casos de infestación.