
El gato es un ser muy exigente con su higiene personal: cuando no duerme, pasa mucho tiempo acicalándose, ya que para él es importante estar aseado. Lo que ocurre es que a veces olvidamos que también nos va a pedir que su arenero esté limpio, y cuando eso pasa surgen algunos problemas.
Para evitarlos, es necesario preguntarse dónde poner el arenero, y cuál es el mantenimiento que debemos darle ya que si bien el felino que vive en casa con nosotros nos puede dar mucho cariño, como su familia es nuestro deber procurar que se sienta a gusto en el hogar.

El gato necesita un lugar seguro y tranquilo para hacer sus necesidades, por este motivo tenemos que poner su arenero en la habitación más silenciosa que haya en la casa. Pero además, es importante que no haya olores desagradables. El sentido del olfato de nuestro amigo está mucho más desarrollado que el nuestro, de modo que si se lo ponemos al lado del contenedor de la basura por ejemplo no se va a sentir cómodo en absoluto haciendo sus necesidades ahí.
Asimismo, hay que ponérselo lo más lejos posible de donde tenga su comedero y bebedero. La razón es la misma de antes: el olor. Siempre hay que evitar ponerle la comida y el agua en la misma zona que el arenero, siempre. Si no nos quedase más remedio, bien sea porque por ejemplo vivimos con más y vamos a tener a uno enfermo apartado del resto hasta que se recupere, o porque vamos a hacer reformas en casa un día y para no estresarlo más de la cuenta lo tendremos en una habitación tranquilo, es muy aconsejable que el arenero esté en el lado opuesto de donde pongamos su comida y agua.
Mucha limpieza. Todos los días tenemos que retirar tanto los orines como las heces, como mínimo dos veces: por la mañana y por la noche. Si vivimos con dos o más gatos, entonces tendremos que hacerlo también al mediodía. Quizás pienses que es mucho, pero créeme: cuanto más limpia esté su bandeja higiénica más difícil será que deje de utilizarla.
Dependiendo de qué tipo de arena compremos y de los gatos que haya en casa, puede ser necesario limpiársela a consciencia con agua y jabón una vez por semana, o cada mes.

En tiendas de animales así como en supermercados podemos encontrar varios tipos de arenas:
Eso te lo tiene que decir tu gato. Pero te aconsejo huir de las arenas perfumadas, así como de las que sueltan mucho polvo. A veces lo barato sale caro. Es mejor gastarse un poco más en una buena arena que sabes que te va a durar un mes, que un euro o menos en una que puede causarle problemas de salud.

Para ello habrá que fijarse en el comportamiento que muestra el gato:
En cualquier caso, si se comporta así de repente, o si empieza a orinar en otras zonas de la casa, es necesario e incluso me atrevería a decir urgente pedir cita con el veterinario, porque ya no estaríamos hablando de que no le guste el arenero ni/o la arena, si no quizás de que tiene un problema de salud.
Recuerda que prevenir siempre va a ser mejor que curar.