Educar a un perro es una de las primeras cuestiones a tener en cuenta al adquirirlo como mascota. Sin embargo, cuando compramos o adoptamos, estamos tan ilusionados con él que podemos dejar de lado los modales y la educación si queremos conseguir que nuestro nuevo amigo, se comporte como es debido.
En este caso no nos centraremos en el adiestramiento canino estricto, sino en los básicos para tener un perro bien educado, que no ladre, que sepa pasear a tu lado y no se lance encima de la gente para saludarles.
Pasear a tu perro al lado
Para conseguir pasear a al perro a tu lado sin que tire de la correa, en primer lugar, deja que los primeros 5 ó 10 primeros minutos el perro haga sus necesidades. Acude a un lugar tranquilo sin una afluencia excesiva de gente para empezar con el entrenamiento diario y practica con él no más de 30 minutos.
Para empezar a enseñarle, no es recomendable usar collares de arnés, ya que el perro se estimula a tirar más con este tipo de arneses y hará mayor fuerza con todo el cuerpo. Lo ideal sería usar una correa de lazo que ejerce presión en el cuello cuando el perro tira y cuando no, relaja la presión.
Podemos empezar paseando con él primero un paso, cuando veamos que tira y se adelanta a nosotros le hacemos parar. Si se para y se sienta le damos un premio como alguna galleta tipo snack para perros. Después caminamos dos pasos y de la misma forma, cuando paremos y se siente le premiamos. Más adelante, caminaremos con él haciendo una curva en un sentido y después en el otro. La idea es que el perro se mantenga a nuestro lado sin adelantarnos.
Educar a tu perro para que no ladre
Si queremos educar a un perro para que no ladre, primero deberemos averiguar cuál es la causa del ladrido. Las causas más comunes son:
Enseñar a saludar correctamente
Muchos perros muestran un gran descontrol y saltan sobre las personas cuando las ven como forma de dar la bienvenida. Podemos entrenar a nuestro perro recreando la situación, haciendo llamar a la puerta a alguien y abrir con la correa puesta evitando que se lance, tirando ligeramente de la correa. La idea es que no pueda obtener ningún contacto con esa persona hasta que no tenga las patas apoyadas en el suelo. Cuando consigamos que al abrir la puerta el perro no salte, entonces podremos recompensarle con algún premio.
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