Gecko como mascota: cuidados y características
¿Quieres un gecko como mascota? Conoce sus características, necesidades de hábitat y cuidados específicos para que tu lagarto exótico viva saludable.
El gecko: características y cuidados de tu pequeño lagarto exótico

El gecko es un pequeño lagarto exótico que puede convertirse en tu mascota si decides darle los cuidados que necesita. Aunque las antiguas leyendas lo describían como un animal maligno capaz de despedir sangre por sus ojos, la realidad es bien diferente: se trata de un compañero tranquilo y no agresivo que requiere atenciones propias de un reptil.
Si decides adquirir un gecko, debes proporcionarle todo lo necesario para que desarrolle una vida similar a la que tendría en su hábitat natural. A continuación te guiamos para que conozcas mejor a este fascinante animal y aprendas a mantenerlo en perfectas condiciones.
Qué es un gecko: características de este lagarto exótico

Los geckos pertenecen al orden Squamata, suborden Sauria y familia Gekonidae. Existen aproximadamente 800 especies diferentes distribuidas por distintas zonas del mundo, cada una adaptada a su entorno específico.
Lo que hace más notable a estos animales nocturnos es la presencia de ventosas en sus dedos, que les permiten trepar ágilmente por techos y paredes. Muchas especies poseen una capacidad extraordinaria para mimetizarse con el entorno, mientras que otras pueden desprenderse de la cola cuando se sienten amenazadas, por lo que nunca debes agarrarle de esta parte.
La gran variedad de tamaños y colores de piel entre las distintas especies es la razón principal de que hoy el gecko cuente con una amplia aceptación entre los apasionados de los lagartos como mascota exótica.

Cómo preparar el terrario: el hogar perfecto para tu gecko
Antes de traer a casa tu nuevo compañero, necesitas tener todo preparado. El tamaño del terrario dependerá de la especie, el tamaño del gecko y el número de ejemplares que vaya a albergar.
El terrario debe ser de cristal y estar completamente cerrado para evitar fugas. En su interior es imprescindible mantener unas condiciones específicas de ventilación, iluminación, humedad y temperatura. Si no cumples estos requisitos, tu gecko sufrirá daños graves en su salud.

Dado que los geckos tienen hábitos arborícolas, decora el terrario con abundantes ramas y vegetación frondosa para que pueda trepar y sentirse cómodo. El nivel de humedad varía según la especie: algunas necesitan un 60% mientras que otras requieren hasta el 90%.
Temperatura e iluminación adecuadas para tu reptil
Los geckos son animales de sangre fría que necesitan mantener su cuerpo entre 25 °C y 28 °C durante el día, con temperaturas algo menores por las noches. Para lograrlo, utiliza rocas calefactoras y placas térmicas colocadas bajo la base del terrario.

La iluminación cumple un doble objetivo: ayuda a alcanzar la temperatura ideal y cubre todo el espectro solar. Esto permite que tu gecko realice el asolamiento, es decir, que se exponga al calor en una zona específica donde la temperatura subirá aproximadamente 5 °C más que en el resto del terrario.
Alimentación correcta para tu gecko
La dieta de tu gecko debe estar compuesta principalmente por insectos vivos como grillos, saltamontes, gusanos zophobas y gusanos de seda. Esta es la base de su alimentación en la naturaleza.

Complementa la dieta con frutas frescas como manzana, plátano y albaricoque, evitando los cítricos. Si no dispones de fruta fresca, puedes sustituirla por potitos de bebé, aunque debes hacerlo ocasionalmente.
Lo más importante es que añadas siempre a la comida de tu gecko suplementos de calcio y vitaminas, complejos esenciales para su desarrollo. No olvides mantener un recipiente con agua fresca disponible en todo momento.
Enfermedades comunes en geckos: prevención y cuidados

Aunque los geckos pueden vivir durante muchos años en cautividad, es fundamental prevenir las enfermedades más comunes. A continuación te explicamos las principales:
- Trastornos digestivos: proporciona una alimentación sana y equilibrada sin ofrecer nunca restos de tu comida. Aunque tu gecko los comerá con entusiasmo, no los digerirá correctamente y puede padecer problemas gastrointestinales.
- Problemas durante la hibernación: es fundamental que tu gecko tenga el intestino limpio antes de entrar en letargo. Si quedan restos de alimento en su interior cuando comienza la hibernación, se pudrirán dentro de sus entrañas. Realiza un ayuno de varios días antes de este período para evitarlo.
- Estrés y ansiedad: los geckos no son animales afables ni desarrollan apego a sus dueños. Si buscas una mascota cariñosa y manejable, el gecko no es la opción adecuada. No trates de educarle, cogerle constantemente o acariciarle, ya que puede enfermar por estrés. Evita también pasarlo de mano en mano entre las visitas.
Recuerda que la consistencia en los cuidados y el respeto a las necesidades naturales de tu gecko son las mejores herramientas para mantenerlo saludable durante toda su vida.