
De hecho, el Pastor Alemán es un trabajador nato, afectuoso con la familia, excelente guardián, paciente y protector con los niños. Valentía, abnegación y fidelidad son tres virtudes que caracterizan a este magnífico perro. No en vano, es una de las razas más populares del mundo.


Hoy en día, el Pastor Alemán es una raza no sólo de las más queridas y admiradas por los amantes de los perros, sino que sus cualidades también le han permitido trabajar en colaboración con ejércitos y policías. De hecho, los servicios prestados durante las dos guerras mundiales le granjearon un respeto y admiración universales.
La forma ligeramente alargada se corresponde perfectamente a su naturaleza de trotador muy resistente. Tiene una estructura enjuta, robusta y muy musculosa, con una expresión que debe denotar gran inteligencia, vivacidad y temperamento. Más en detalle, la cabeza del Pastor Alemán no debe aparentar nunca desproporción o un excesivo peso; debe tener el hocico muy potente, provisto de robusta mandíbula. Las orejas, triangulares y erectas, son de inserción alta y cuando el perro está atento, las mueve hacia adelante. Los ojos son ligeramente almendrados y de color oscuro.


Su tronco es alargado y posee un tórax bien desarrollado, adecuado para garantizar una buena oxigenación durante los esfuerzos prolongados, con una línea superior bien recta que concuerda con una grupa larga y ligeramente caída. Cola con denso pelo y de buena longitud. Los ángulos de las partes anterior y posterior, deben ser bien marcados con hombros oblicuos y muslos anchos y musculosos.
Esta constitución, con ángulos bastante cerrados le permite al perro, en sus desplazamientos, cubrir mucho espacio, es decir, tener un gran impulso de la parte posterior y un gran avance de la anterior. Por último, durante los desplazamientos, la línea superior no debe parecer nunca débil o, peor aún, caída, sino formar una unidad entre la cabeza, llevada hacia adelante y la cola, mantenida muy alta, en posición casi horizontal.


En cuanto a su temperamento y comportamiento, el Pastor Alemán es equilibrado, con nervios firmes, seguro de sí mismo, totalmente desenvuelto y, excepto cuando está provocado, totalmente benigno; al mismo tiempo debe ser atento y fácil de entrenar. Debe poseer valor, instinto de combate y rudeza para poder ser apropiado como compañero, guardián, perro de protección, de servicio y de pastor.

En cuanto a su alimentación, las exigencias de mantenimiento han sido calculadas en 1650/1700 kilocalorías diarias. Aunque hay excepciones como las perras que se encuentran en estado gestante, que necesitan una cantidad aún mayor. Hay que tener cuidado con la sobrealimentación del Pastor Alemán, puesto que es una raza que posee un apetito voraz. Debe tener una dieta balanceada basada en alimento seco especial para perros, ya que puede padecer problemas gástricos que, mal tratados, degeneran en diarrea crónica.
El cepillado debe ser diario y resulta imprescindible para que el compañero, que vivirá entre 12 y quince años, conserve su pelaje brillante y hermoso.