Hay muchas personas que acumulan objetos en sus hogares, pero también existen acumuladores de animales, algo popularmente denominado como el “Síndrome de Noé”.
Muchos amantes de los animales no pueden ver a un perro o un gato en la calle, y quieren llevárselo a casa.
Esta acción no está mal cuando es algo puntual, sin embargo, a veces esa situación puede salirse totalmente de control.
Este síndrome es un desorden psiquiátrico, en donde el afectado acumula muchos animales de compañía en su hogar; pero sin ningún tipo de cuidado hacia ellos.
El síndrome de Noé es considerado una enfermedad de obsesión por los animales.
El afectado con el síndrome, no puede resistir el impulso de acumular cada vez más y más animales.
Este problema es algo muy grave para todos los involucrados: los animales, la persona que los acumula y para la comunidad en donde reside el acumulador.
Nota: Este síndrome de Noé, se empezó a estudiar por HARC (Hoarding of Animals Research Consortium), en el año 1997.
Existe una gran diferencia entre ser amante de los animales y acumularlos en casa sin ningún tipo de control o cuidados.
Este trastorno suele ser común, pero muchas veces pasa desapercibido al no reconocer las posibles señales que pueden ser una muy clara alerta.
Muchos de los casos que se han detectado, ha sido gracias a la colaboración de vecinos que detectan en su comunidad que algo no está bien en alguna casa.
De esa manera, la persona con el trastorno podrá recibir ayuda y los animales también.
Algunas señales para reconocer el Síndrome de Noé, son:
Nota: El mayor caso de este síndrome de Noé, fue de la acumulación de más de 550 animales en una casa de los Estados Unidos.
Al principio, muchos afectados con el Síndrome de Noé no se dan cuenta de lo que están haciendo hasta que ya tienen demasiados animales acumulados.
Sin duda, este síndrome es un problema de salud pública, pero es muy importante que se vea también como un problema de bienestar social, para evitar la reincidencia del síndrome. 
A lo largo de los años, con cada vez más casos de acumulación, se ha podido crear un estereotipo del acumulador.
El perfil de una persona con Síndrome de Noé es el de una mujer que vive sola, de edad avanzada entre 50 y 60 años y con una situación económica complicada.
La gran mayoría viven solas porque son solteras, viudas o divorciadas.
No obstante, se han visto muchos casos de acumulación extrema de animales en otro tipo de persona, pero más con el perfil antes mencionado.
Este tipo de acumulación patológica no tiene edad, ni género; es algo que puede afectar a cualquier persona.
Incluso, hay casos donde los acumuladores son profesionales de la salud (veterinarios y médicos para humanos).
En cualquier caso, el cumulador no reconoce que padece el trastorno y niega con firmeza que no tiene el control de la situación.
Los acumuladores se sienten que son héroes al rescatar a los animales de las calles y son perfectamente capaces de hacer creer a otras personas que hacen un bien por ellos.
Nota: El síndrome de Noé muchas veces es señalado como “maltrato animal”, pero en realidad no es así.
El síndrome hace que el afectado no se dé cuenta de lo que le está pasando.
Por ello, aunque ve que el animal tiene necesidades, tiene con ellos una fuerte conexión emocional.
Es decir, no es una persona cruel al tenerlos descuidados porque quiere. No es algo que hacen deliberadamente.
La acumulación de animales es un comportamiento que puede ser originado por muchas causas.
Algunas veces se debe a algún trauma de la persona mientras era un niño.
Muchas experiencias traumáticas hacen que las personas desarrollen ciertos comportamientos compulsivos y adictivos, como lo es la acumulación de animales.
Otra causa puede ser que la persona queda desempleada o muere algún familiar cercano. Todo ese sentir, los hace buscar apoyo en los animales.
Normalmente, la acumulación de animales es con el fin de llenar algún vacío o alguna necesidad afectiva, pero dejando a un lado las necesidades del animal.
Este síndrome ha sido detectado en personas que se sienten solas, son aislados y no tienen contacto con personas ni familiares.
Es común que el síndrome de Noé, esté acompañado de otros trastornos mentales.
Es un trastorno crónico muy común en las personas con pensamientos obsesivos que vienen a su mente una y otra vez.
Por tanto, ante esas obsesiones, la persona manifiesta comportamientos que debe repetir en todo momento.
El trastorno psicótico es un trastorno mental considerado grave, debido a que hace que la persona tenga ideas y percepciones que no son normales, así como alucinaciones y/o delirios.
El trastorno afectivo es también conocido como “Trastorno del estado del ánimo”, el cual afecta a la persona generándole depresión, tristeza crónica y trastorno bipolar.
Es una enfermedad mental que hace que el afectado tenga cambios de estado de ánimo muy extremos.
Las personas con este trastorno, por un momento están muy felices y de repente se sienten muy tristes, un ciclo que se puede ir repitiendo una y otra vez.
Puede afectar a hombres y a mujeres de la misma manera.
Otros son:

Lo más común es que la acumulación de animales sea con gatos, pero también hay casos donde se acumulan perros.
Cuando la acumulación es con perros se le llama “Síndrome de Noé en perros”.
Los perros necesitan muchos cuidados importantes para su correcto crecimiento y desarrollo, cuidados que un acumulador no puede brindarle adecuadamente.
En los casos de Síndrome de Noé con perros, la persona no puede sacarlos a caminar, educarlos y darles de comer balanceadamente.
Sin duda, la gran consecuencia son perros agresivos, territoriales y con muchos problemas de salud.
Cuando muchos animales conviven juntos sin ningún cuidado ni atención por parte de alguna persona, puede tener graves consecuencias en su comportamiento y en su salud.
Hay un caso de una perrita llamada Blossom, que fue rescatada de un acumulador que tenía más de 150 perros.
Esta perra le tenía miedo a todo y a todos. Luego de varios meses la perrita volvió a confiar y a dejar el miedo a un lado.
En cuanto a los gatos, son animales domésticos que también requieren cuidados, aunque quizás no tanto como los perros.
Pero cuando una persona con síndrome de Noé acumula gatos, no es bueno para ninguno.
Los gatos son animales muy territoriales y si hay muchos en un mismo espacio, sin duda, habrá una guerra por el liderazgo.
Por otro lado, normalmente tienden a marcar el territorio con su orín, por lo que la casa tendrá un olor muy fuerte y desagradable, algo negativo para la salud.
El síndrome de Noé, según la medicina psiquiátrica, es un trastorno de acumulación pero ese no es el único trastorno de ese tipo que existe.
También está el trastorno llamado “Síndrome de Diógenes” que, a diferencia del síndrome de Noé que es con animales, este síndrome es la acumulación de objetos.
Ambos trastornos comparten la acumulación, pero con propósitos diferentes:
La persona guarda objetos en grandes cantidades, alegando que algún día podría necesitar alguno.
Las personas aseguran que los animales los necesitan, y viceversa. Afirman que protegerlos y darles un hogar es su misión.
La acumulación de animales es una preocupación de salud para todos, debido a que pueden ocurrir muchos problemas, al tener tantos animales.
Algunos peligros, son:
Lo primero que se debe hacer al detectar un caso de síndrome de Noé, es proceder a sacar los animales de la vivienda. Todo legalmente.
No existe un tratamiento específico para este trastorno de acumulación, pero, como se mencionó antes, muchos tienen algún otro tipo de trastorno.
Por tal motivo, la evaluación completa del afectado es importante para determinar cómo ayudarlo correctamente, con la intervención de un psicólogo.
Es necesario crear conciencia en el afectado, que acepte lo que tiene.
Para ello, se puede aplicar el uso de técnicas de exposición, donde el afectado se expone a los animales para que no tenga la necesidad de tenerlos para acumularlos.
Es importante que el afectado se sienta motivado, algo que se debe fomentar en todo momento.
Esto ayudará y estimulará de nuevo el orden del hogar, rutinas, y estabilidad diaria.
Los buenos hábitos también son de vital importancia para que la persona afectada se eduque al respecto, vuelva el autocuidado y la higiene en general.
La idea es generar en ellos un estilo de vida nuevo y beneficioso.
Es importante prevenir que la persona se sienta aislada de la sociedad.
Esto se logra con el entrenamiento en habilidades sociales, para ayudar la persona a socializar con otras personas para crear nuevos vínculos afectivos y sociales.
Al prevenir el aislamiento social, disminuirá la necesidad constante de sentir afecto, aquel que se busca con la acumulación de los animales.
También usar:
Nota: No solo es importante retirar a los animales afectados de la vivienda del acumulador, es igual de necesario ayudar al afectado para que mejore su vida y no exista el peligro de que vuelva a acumular más animales.
Las personas con este síndrome, están enfermas y la acumulación de los animales es una consecuencia de lo que tienen.
Tener animales en casa es una gran alegría para toda la familia. Incluso, es algo terapéutico tenerlos y convivir con ellos.
Sin embargo, ese “amor por los animales” puede descontrolarse y convertirse en un trastorno grave para la persona y para los animales involucrados.
Es importante generar conciencia del daño que se le hace a los cientos de animales que conviven en un mismo hogar, pero es aún más grave la situación de la persona son el trastorno.
Ayudarlos a ambos debe ser algo primordial. 