
Continuamos con el análisis de las enfermedades más comunes en tortugas. Si ya conoces el primer reportaje sobre patologías en estos reptiles, sabrás que tener una tortuga en casa requiere atención constante a su salud. Aunque son mascotas que no demandan excesivo esfuerzo, debes permanecer alerta ante cualquier cambio en su comportamiento.
Poseer una tortuga, ya sea de tierra o de agua, conlleva responsabilidades importantes. Necesitan alojamiento adecuado, alimentación equilibrada y accesorios específicos para vivir correctamente en cautividad.
Un aspecto crucial: en muchas ocasiones somos nosotros los causantes de sus problemas. Tratar a la tortuga como un juguete, pasándola constantemente entre miembros de la familia, le causa estrés innecesario. A diferencia de perros o gatos, la tortuga no puede vocalizar su malestar. Cuando mete la cabeza dentro del caparazón, nos está pidiendo tranquilidad y descanso.

Es frecuente que una tortuga recién llegada a casa pierda el apetito durante los primeros días. El cambio de ambiente provoca un shock inicial, pero normalmente recupera el apetito en poco tiempo mientras se adapta a su nuevo hogar.
Otras causas comunes de inapetencia incluyen cambios bruscos en la alimentación, comida de calidad inferior o el final del período de hibernación. En estos casos, la tortuga suele recuperar su voracidad después de algunos días.
No esperes más de tres días sin que tu tortuga coma. Si pasado este tiempo sigue rechazando alimento, acude inmediatamente a un especialista en reptiles. Esta regla es fundamental para descartar enfermedades más graves.

Tu mascota necesita un hábitat tranquilo y libre de estrés para mantener su sistema inmunológico en óptimas condiciones. Sin embargo, nuestras acciones cotidianas pueden generarle ansiedad.
Algo aparentemente inofensivo como querer jugar con ella puede fatigarla enormemente. El estrés provoca fallos en su sistema inmunológico, dejándola vulnerable a enfermedades. Recuerda que, aunque parecen fuertes, son seres vivos delicados que necesitan tranquilidad y manejo cuidadoso.

Muchos dueños compran sustrato decorativo con grava para los acuarios. Sin embargo, el tamaño pequeño de la grava es un riesgo serio porque tu tortuga puede tragársela accidentalmente.
Una obstrucción intestinal por grava puede causar la muerte del animal. Para evitar este problema, utiliza rocas de tamaño mediano que decoren el terrario sin peligro. Tu tortuga será incapaz de tragárselas, y además embellecerán el hábitat.

Tu tortuga necesita exposición regular al sol para sintetizar vitamina D3, fundamental para fijar el calcio en sus huesos. La luz solar también previene hongos, putrefacción del caparazón e infecciones respiratorias.
La carencia de vitamina D3 causa enfermedades metabólicas óseas y blandura del caparazón, que además presenta manchas blancas características. No basta con incluir alimentos ricos en calcio como hueso de jibia; las tortugas necesitan asimilar el calcio a través de la radiación solar.
Incrementa las horas de exposición solar de tu tortuga. Si después de varias semanas no observas mejoría en la firmeza del caparazón, consulta con tu veterinario especialista sin demora.
Si tu tortuga luce una capa blancuzca similar al algodón en el caparazón, probablemente tenga una infección por hongos. Esta es una de las enfermedades más comunes en reptiles en cautividad.
Los hongos detectados pronto se pueden tratar en casa. El protocolo es simple: baña a tu tortuga en agua tibia y salada durante 30 minutos. Repite este proceso regularmente durante una semana.
Si después de siete días el caparazón no muestra mejoría, acude obligatoriamente al veterinario. Un especialista puede prescribir antifúngicos más potentes si es necesario.
La muda puede complicarse si la temperatura ambiental es inadecuada, si hay disfunciones tiroideas, heridas previas o cicatrices. Es normal que pierda escudos, pero si el proceso se ve dificultoso, observa anomalías.
Ante cualquier irregularidad durante la muda, asesorarte en una clínica veterinaria te ayudará a determinar el mejor curso de acción. No dejes que pequeños problemas se conviertan en enfermedades graves.