
La tortuga es una de las mascotas más populares gracias a que ocupa poco espacio y su cuidado es relativamente sencillo. Sin embargo, es el animal que más enferma entre los reptiles domésticos. Las enfermedades de la tortuga pueden acortar drásticamente su vida si no se detectan y tratan a tiempo.
Para cuidar correctamente de este reptil es fundamental tener en cuenta una serie de circunstancias que influirán en su crecimiento y bienestar. La principal preocupación comienza al elegir el ejemplar que nos llevaremos a casa.

Es preferible adquirir una tortuga criada en cautividad que capturada en el medio salvaje. Aunque las tortugas capturadas de la naturaleza pueden ser más baratas, suelen presentar una serie de problemas una vez en el hogar.
El debilitamiento del sistema inmunológico por el estrés del transporte las deja indefensas ante infecciones de parásitos y otras dolencias que frecuentemente terminan con la muerte del animal.

Antes de introducir a tu tortuga en casa, infórmate adecuadamente sobre:
Estos datos son esenciales para no cometer errores con consecuencias fatales para tu mascota.
Cuando tu reptil llega a su nuevo hogar, mantenlo en cuarentena entre uno y dos meses antes de mezclarlo con el resto de la colección. Si tienes más tortugas, aíslalas especialmente si pertenecen a especies distintas.
Hay enfermedades contra las que una especie está inmunizada pero que resultan letales para otra variedad. Además, mezclar especies diferentes expone a la descendencia a deformaciones y otros problemas graves.
La gran mayoría de problemas de salud en tortugas están asociados con agua de mala calidad, falta de luz apropiada y deficiencias en la alimentación. Observa estos síntomas de alerta:
Si notas cualquier indicio de enfermedad en tu tortuga, actúa rápidamente:

La infección ocular es uno de los problemas de salud más frecuentes en tortugas. Si tu tortuga mantiene los ojos cerrados o hinchados, además de mostrar falta de apetito, casi seguramente sufra una infección ocular.
Esta enfermedad generalmente se debe al agua sucia o a la deficiencia de vitamina A en la dieta. La buena noticia es que tiene tratamiento efectivo.
Limpia los ojos de tu tortuga dos veces al día con una solución que contenga 3% de ácido bórico y 97% de agua destilada, o una mezcla de agua con sal.
Tu tortuga probablemente se resistirá, así que deberás tratar de abrir suavemente sus ojos para que la solución penetre dentro. La limpieza externa no sirve si el líquido no entra en el ojo.
Si sospechas que la infección se debe a falta de vitamina A, incluye alimentos ricos en esta vitamina en su comida diaria.
Si después de cinco días de tratamiento casero no observas mejoría, acude inmediatamente al veterinario. Si la infección es de origen bacteriano, necesitarás antibióticos desde el primer momento, por lo que es absolutamente necesario consultar a un especialista de inmediato.

Las infecciones respiratorias afectan a cualquier especie de tortuga y sus causas son variadas. Normalmente se deben a cambios de temperatura ocasionados por corrientes de aire cercanas al animal.
A veces el origen está en una diferencia notable entre los grados del agua del acuario y los del ambiente, provocando que tu mascota se constipe. Esta amenaza está presente todo el año y un animal infectado se convierte en transmisor.
Identifica estos signos de infección respiratoria:
Aumenta la temperatura del agua, ya que el calor refuerza el sistema inmunológico natural de la tortuga. Mantén la habitación cerrada para evitar corrientes de aire que agrave la infección.
Si la infección está avanzada o no ves mejora después de cinco días, acude inmediatamente al veterinario. Un resfriado mal curado puede desencadenar enfermedades crónicas como la pulmonía.

Los problemas intestinales en tortugas responden a dos reacciones contrarias: el estreñimiento y la diarrea. Ambos son tratables si actúas rápidamente.
El estreñimiento se produce por una dieta inadecuada y pobre en fibra. Frecuentemente aparece cuando el acuario es muy pequeño y la tortuga dispone de espacio limitado.
Para remediarlo, remoja a tu reptil en un baño de agua templada durante 30 minutos, cubriendo la parte baja del caparazón. Si este remedio casero no funciona en 2-3 días, consulta al veterinario inmediatamente.
La diarrea suele estar provocada por exceso de fruta en la dieta, alimento en mal estado, sobrealimentación o suministro exclusivo de lechuga.
Ante estos casos, añade alfalfa a la comida o proporciona un alimento menos hidratado. Esta molestia también puede deberse a la suciedad del agua del acuario o a la existencia de lombrices.
Para prevenir alteraciones estomacales, sé responsable con el aseo y cuidados de tu tortuga. Mantén el acuario en buen estado de limpieza y revisa siempre la fecha de caducidad del alimento antes de dárselo.
Si observas que tu tortuga vomita junto con diarrea, es probable que tenga parásitos internos. En este caso, es necesario acudir al veterinario para obtener el tratamiento antiparasitario adecuado.