Cada vez está más aceptado que los perros del primer mundo, como sus dueños, tienen sobrepeso en la mayoría de los casos y obesidad en algunos. Actualmente, la obesidad es la condición veterinaria más frecuente en los animales de compañía, con las consiguientes implicaciones a nivel de salud y calidad de vida.
Se define obesidad y sobrepeso como una acumulación excesiva de grasa en el cuerpo, y se conocerá por uno u otro nombre dependiendo del porcentaje de ésta. Como en el caso de los problemas de peso en la especie humana, el problema deriva de una ingesta de calorías superior a las necesidades. Sin ejercicio diario, nuestro perro adulto presenta unas necesidades calóricas diarias bastante reducidas, sobretodo si lo mantenemos en el interior con la calefacción, de tal manera que ni siquiera para mantener la temperatura corporal requiere de un consumo energético mínimo. Muchas veces, aunque la ración de pienso sea la necesaria, de buena calidad sin excesivo contenido en hidratos de carbono y se ajuste realmente al estilo de vida, los “picoteos” entre horas elevan las calorías ingeridas, sin que los propietarios se percaten de ello. Algunos dueños incluso dan a su mascota comidas especiales los domingos y días festivos.
Causas de la obesidad
Diagnóstico del sobrepeso/obesidad
En las personas, con unas proporciones muy similares entre individuos, es fácil calcular el porcentaje de grasa en el cuerpo, a través del índice de grasa corporal, o relación peso y altura. Pero en los perros esta relación varía mucho entre unas razas y otras, por lo que es más dificil determinar cuándo un perro tiene sobrepeso y cuando está obeso.
Observa bien a tu perro, tanto desde arriba como de lado. Preferiblemente, si tu perro tiene pelo largo, lleva a cabo esta inspección cuando esté mojado. Fíjate en las figuras y determina el estado de tu perro respecto de su peso:





Consecuencias de la obesidad
Tratamiento de la obesidad
Curiósamente, la obesidad y el sobrepeso son las enfermedades más fáciles de diagnosticar y al mismo tiempo más difíciles de tratar. Al igual que en los humanos, el tratamiento de ambas patologías presenta un gran componente emocional que hace muy difícil su implantación. Los propietarios de mascotas muchas veces confunden el aprecio hacia el animal con la comida, no tienen tiempo para llevar al perro a hacer ejercicio, no son conscientes de la gravedad del problema o les resulta complicado implantar una dieta a largo plazo. 
En realidad el tratamiento de este tipo de animales es muy sencillo: que ingieran menos calorías de las que necesitan, para que de esa manera consuman las que tienen acumuladas en forma de grasa. Hoy día existen en el mercado multitud de presentaciones “light”, piensos y comida húmeda que dan sensación de llenado a los animales a base de un alto contenido en fibra, pero al mismo tiempo son bajas en calorías. Conseguimos con eso reducir el componente de estrés que puede suponer tanto al perro como al dueño la dieta. Si esa alimentación la combinamos con un ejercicio regular, nuestro perro puede alcanzar el peso ideal en pocos meses. Pero al igual que sucede con las dietas en las personas, la constancia es fundamental.
Hoy día el 60% de los perros en España tienen sobrepeso u obesidad. ¿Y el tuyo?
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