
La leishmaniosis canina es una de las enfermedades más temidas por los dueños de perros. Se transmite a través de la picadura de un mosquito llamado flebotomo que porta el parásito Leishmania. Esta enfermedad es muy grave y puede causar incluso la muerte de tu perro, por eso es fundamental conocer cómo prevenirla y detectarla a tiempo.

Reconocer los signos de leishmaniosis es esencial para actuar rápidamente. Los síntomas pueden aparecer en la piel o afectar órganos internos.
Si tu perro desarrolla la enfermedad, se convierte en un paciente crónico que requiere medicación y control veterinario de por vida.
Los cambios en la piel y el pelo pueden alertarte, pero solo un veterinario puede confirmar el diagnóstico mediante pruebas específicas. Algunos perros permanecen asintomáticos durante largo tiempo aunque ya estén infectados, por lo que es vital acudir a la clínica veterinaria para una revisión profesional.
No esperes a ver síntomas avanzados: consulta con tu veterinario si observas cualquier cambio sospechoso en tu perro.

Aunque no existe protección al 100%, puedes reducir sustancialmente el riesgo combinando medidas de prevención externa e interna. La clave está en proteger a tu perro "por fuera" con antiparasitarios repelentes y "por dentro" con la vacuna contra leishmaniosis.
Los antiparasitarios con acción repelente son esenciales para tu perro. Los encontrarás en forma de pipetas o collares que ofrecen protección sostenida contra flebotomos, mosquitos, pulgas y garrapatas. Estos productos actúan como un escudo protector que disminuye notablemente el riesgo de infección en perros sanos y evita la reinfestación y contagio a otros animales.
Elige productos que contengan principios activos específicos contra flebotomos y aplícalos según las indicaciones veterinarias para garantizar una protección continua.
La vacuna contra la leishmaniosis canina es una medida de protección fundamental que reduce el riesgo de sufrir infección activa y enfermedad clínica tras el contacto con el parásito. Protege a tu perro "por dentro" y debe complementarse siempre con medidas externas.
Si tu perro desarrolla la enfermedad, deberá recibir un tratamiento específico para controlar los síntomas y someterse a revisiones periódicas con el veterinario.
Es importante que sepas que la leishmaniosis no tiene cura. Tu perro necesitará atención veterinaria y seguimiento de por vida. Con el tratamiento adecuado y los cuidados necesarios, muchos perros pueden mantener una buena calidad de vida, pero requieren dedicación y control constante.
Tu veterinario te asesorará durante todo el proceso y te indicará el tratamiento más adecuado según el estado de tu mascota.